Y llegó de nuevo el fin de semana, y con él los últimos compases de esta edición del Festival de Cine de Sitges. Y como en los últimos años hemos tenido alguna que otra buena experiencia con las películas de clausura, nos acercamos a ver Wicker de Alex Huston Fischer y Eleanor Wilson, un relato de corte fantástico protagonizado por Olivia Colman. La historia sigue a la pescadora de un pueblo atrapado en la época indeterminada de los cuentos, considerada por sus vecinos una solterona sin remedio, motivo habitual de mofa entre ellos. Hasta que un día, harta de las burlas, decide encargarle al cestero un marido de mimbre. Por arte de magia, un mes más tarde reaparece con el compañero perfecto, para perplejidad (y posterior envidia) de sus congéneres. Wicker es encantadora sin resultar cargante, no escatima en humor con mala bava pero sin ser cínica, dibuja personajes arquetípicos pero muy bien matizados y articula una fábula de aires clásicos con anclajes modernos evitando cualquier condescendencia. Todo ello junto a la siempre excelente actuación de Colman, una auténtica todoterreno que es capaz de resolver una situación dramática con la misma solvencia que genera un instante cómico, y que aquí está acompañada de un solvente plantel de secundarios, con Alexander Skarsgård, Elizabeth Debicki o Peter Dinklage a la cabeza. Súmenle una ambientación y ritmo perfectamente ajustados, y tienen una de las mejores muestras de fantástico del año.
