Archivo mensual: octubre 2017

Crónica Sitges 2017 (X): Remates agridulces

Todo lo bueno se acaba, y este año no es distinto. Sin apenas darnos cuenta ya hemos llegado al último sábado de festival y, de buena mañana, como para hacernos bien conscientes de ello, se realiza la proyección orientada a prensa de la película de clausura. Se llama The lodgers, y es una de esas de fantasmas victorianos. El ‘una de esas’ en este caso quiere decir ‘otra más’, porque The lodgers no aporta nada nuevo al subgénero. Si bien la ambientación es resultona, con buen gusto, y atrae a los que estamos predispuestos, la película cuenta con un desarrollo plano y sobretodo parte de una base muy inconsistente. Sigue leyendo

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Crónica Sitges 2017 (IX): El hombre es un lobo para el hombre

Pues eso, tras varias noches encadenando menos horas de sueño de las deseadas, nos despertamos con la película del estadounidense Mickey Keating Psychopaths, y no somos capaces de terminarla. Keating intenta ponerse rompedor colocándonos en la piel del asesino, y complementándolo con un enfoque artie en su elaboración formal. La cinta abre con una cutre introducción de un condenado a la silla eléctrica que vaticina caos y horror en virtud de su espíritu asesino, y a partir de ahí la historia simplemente ilustra cómo sí, poco a poco diversas personas empiezan a perder la cabeza y cometer crímenes sangrientos. ¿Y? Pues nada, eso es lo que pasa, que los vemos hacer sus cosas de psicópatas mientras el realizador intenta convencernos de que lo suyo es cine de arte y ensayo.

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Crónica Sitges 2017 (VIII): ¿Realismo? mágico

No es que se pueda establecer ninguna relación sólida entre ellas, pero tras ver November, la película estonia de Rainer Sarnet, nos acordamos de cosas como Ida (Pawel Pawlikowski, 2013) o Hard to be a god (Aleksey German, 2013), y nos preguntamos si habrá una escuela especial donde los cineastas del Este aprenden a crear piezas en blanco y negro con unas cualidades tan propias y etéreas como estas. Un sitio donde tal vez Tarkosvki continúa vivo, ejerciendo como director honorífico. Y ya decimos, no son cintas que se parezcan especialmente entre sí; pero sí podríamos argüir que hay una cierta manera de pensar fílmicamente hablando, un tono que las recorre, unas lógicas compartidas a la hora de encuadrar y de enfocar sus historias y ritmos. Sigue leyendo

Crónica Sitges 2017 (VII): Día con fin

Nos levantamos para ver Dave made a maze, la primera película como director del actor Bill Watterson, en la que se mezclan el amor por las cosas hechas a mano y el humor nacido de la era Youtube. En la cinta, el protagonista, su pareja y amigos acaban desperdigados por el interior de un laberinto que el primero ha construido a base de cartones, pero que guarda en su interior multitud de trampas mortales. Cariño no falta a la hora de recrear un escenario que nos retrotrae a épocas pasadas en las que la imaginación y la inocencia eran moneda de curso legal. Pero Watterson no sale bien parado cuando se trata de trasladar ese espíritu naif al guión, y el resultado son unos personajes que, más que pájaros en la cabeza, parece que tienen la cocotera vacía, y el tema central de la película se vuelve repetitivo y mal explicado por muy simple que sea. Sigue leyendo

Crónica Sitges 2017 (VI): Entre lo terrenal y lo sublime

Pasan cosas extrañas en un lugar como Sitges. Porque a veces vemos cosas que no somos capaces de recomendar a nadie, pero a la vez nos alegramos de haberlas visto y de que existan. Es el caso de la inenarrable Fluidø, una pieza que abre la mañana con profusión de FX, arte y vestuario ultra horteras, caos argumental y formal, y multitud de genitales y fluidos (en eso el título no engaña) derivados de los mismos. Porque Fluidø sí que es auténtico underground hasta sus últimas consecuencias (haría bien en pasarse por aquí el director de The biggest thing…). Una historia de ciencia ficción que apenas llega a historia ni le importa, que es un bombardeo de imágenes e ideas anárquicas lanzadas sin pudor contra las cabezas del personal, y que no duda en fusionar elementos distópicos con porno alternativo y momentos cómicos. Tremendamente trash, es la propuesta más atrevida de este festival. Y una de las mayores diversiones que nos proporciona es la de ver cómo parte del público va abandonando la sala con cuentagotas. ¡Cobardes!

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Crónica Sitges 2017 (V): Girl power

A quien madruga, Dios le ayuda, y el lunes nos levantamos no sólo para reservar los malditos tickets del día siguiente, sino para asistir a la sesión despertador de la que se anuncia como una de las cintas de acción más potentes de este festival. Viene de Corea del Sur y se titula The villainess. El arranque de la película es para mear y no echar gota, una secuencia mayormente en primera persona que haría temblar al mismo Hardcore Henry (Ilya Naishuller, 2015). Después de este espectacular comienzo, incluso se comprende que el resto de la cinta no aguante tal empuje. Pero hay que decir que, a pesar de tener una fórmula bastante atractiva, con conspiraciones de súper agentes secretos articulando la trama, a The villainess tiende a írsele la mano con el drama, lo retuerce en exceso (un vicio habitual del cine coreano) y, sobretodo, lo expone de una manera demasiado caótica y deslavazada. Aunque no impide que lleguemos con la protagonista hasta el final, se percibe una sensación de desorden y confusión innecesarios. Y eso que el desenlace vuelve a epatarnos con una escena de esas que parecen imposibles de realizar, si bien no acaba de cerrar estilísticamente con el comienzo. Podríamos seguir debatiendo al respecto, pero tal vez no haya que darle muchas más vueltas a un trabajo que simplemente pretende ser una excusa para colocar sus fuegos artificiales en los puntos clave.

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Crónica Sitges 2014 (IV): Lo viejo y lo nuevo

Tras un sábado bastante irregular, nos enfrentamos a la última jornada de esta semana de festival. Y lo hacemos comenzando por lo mejor, el encuentro con el director William Friedkin. Tan encandilados nos dejó en el coloquio de Sorcerer, que no podemos evitar acercarnos a la Carpa Noray para asistir a la charla con los aficionados que montan a media mañana. Tal vez algún día nos liemos la manta a la cabeza y transcribamos lo que contó el realizador, pero mientras tanto diremos que pertenece a una estirpe de cineastas de potente fondo intelectual, cultos, grandes conocedores del cine y su historia, y con una consciencia de lo que estaban haciendo que va más allá de la aparente profundidad que pudieran tener sus películas. Da gusto escucharlo, y también pena pensar que no abundan ahora personajes de este calado. En cualquier caso, hace que nos importe menos haber perdido completamente la pista a Del Toro y la otra gran estrella de este año, Susan Sarandon.

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