Americana (III): Sabores y sinsabores cotidianos

Ya sabrá el lector que el Americana siempre capta nuesta atención con su selección de documentales. Si revisan las crónicas de años anteriores podrán entresacar un puñado de buenas muestras del género, empezando por nuestro primer contacto con el festival. Este año la principal baza en ese sentido es la presencia de los hermanos Ross, que de hecho trabajan a menudo a caballo entre la realidad y la ficción, y de quien recuperamos en su día Bloody Nose, Empty Pockets además de reseñar la fantástica Gasoline Rainbow. Ahora, el Americana les dedica una jugosa retrospectiva que se va a alargar más allá de los confines del festival gracias a la participación de la Filmoteca de Catalunya. No conseguimos cuadrar los horarios para recuperar los títulos que nos faltan por ver (45365 -2009-, Tchoupitoulas -2012- y Western -2015-), si bien todos ellos tienen una pinta estupenda. Pero sí que nos esforzamos por asistir a algunas de las muestras destacadas en el terreno de la no ficción de este año.

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Americana 2026 (II): Microcosmos virtuales

Una de las sesiones más especiales del Americana de este año lo era no por la película, sino por el lugar de proyección. Si el pistoletazo de salida del festival fue en el clásico cine Aribau, el primer día de programación ‘oficial’ nos trasladamos a Video Instan, un videoclub en pleno Eixample que se vanagloria de tener el mayor fondo cinematográfico de España y que hasta hace poco dábamos por cerrado. Pero, sorpresas de la vida, ahí sigue resistiendo y cuenta con una pequeña sala privada que la organización ha decidido usar para la presentación de Videoheaven, el documental de Alex Ross Perry sobre la fiebre del VHS. Jugada maestra.

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Americana 2026 (I): Es complicado…

Sorpresivo como una seta, llegan las fechas del Americana – Festival de Cinema Independent Nord-Americà de Barcelona y, con tan solo un par de semanas de antelación, nos disponemos a solicitar nuestra acreditación y revisar su programación. Tal vez sea mejor así, sin darle vueltas de más y yendo directos al grano. Al fin y al cabo, la selección de películas continúa la estela habitual de contención, foco y buen aspecto general, por lo que resulta una tarea asequible -incluso agradable- desentrañar lo que nos resulta más atractivo. Además, para redondearlo, en esta edición tenemos la comodidad añadida de recibir una invitación para la inauguración del festival, que se celebra en la sala 5 del mítico cine Aribau (la más grande en aforo de toda España y cuya mera existencia en estos momentos huele a milagro).

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