Archivo de la categoría: Festivales

Americana 2020 (III): Realidades distorsionadas

La realidad es poliédrica, desde luego, pero el cine puede llevar la experiencia subjetiva hasta límites insospechados, alterando las reglas por las que se rige nuestro mundo a su antojo, o bien mostrándonos personajes que viven dentro de un microcosmos particular. Por ahí van los tiros de la última tanda de películas que comentaremos tras nuestro paso por el Americana. Y para abrir boca en este terreno, querríamos recomendar Swallow, de Carlo Mirabella-Davis, una historia sobre obsesiones cotidianas, malsanas e incontrolables magníficamente interpretada por Haley Bennet, que ya habíamos visto con anterioridad y que el Jurado Joven coronó con buen criterio como mejor película de la sección Next. Si tenéis la oportunidad de verla, no la dejéis pasar.

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Americana 2020 (II): Cosas de familia

Si existe un elemento universal común a los relatos que se cuentan en todo el mundo, es el de la familia. Y, cuando hablamos de cine independiente, ese tema cobra si cabe mayor relevancia, puesto que este círculo reducido, núcleo de relaciones humanas próximas, resulta a la vez accesible sin necesidad de grandes recursos e inacabable en cuanto a las historias que puede contener. Así que hemos encontrado diversas propuestas en el festival de este año que giraban alrededor del entorno familiar, y especialmente de las relaciones paterno-filiales.

El segundo y último de los documentales que pudimos ver en esta edición fue 17 Blocks, el resultado de veinte años de grabaciones a una familia humilde de Washington DC. Cuesta concebir el ingente trabajo que habrá supuesto rebuscar entre centenares y centenares de horas de vídeo, extraer de allí un hilo conductor, y finalmente una historia cerrada y bien estructurada; pero lo cierto es que el director Davy Rothbart lo ha conseguido. Por momentos recordamos aquella maravilla con la que entramos en contacto por primera vez con el Americana, American Promise (2012), otro trabajo mastodóntico, que al igual que 17 Blocks ponía en el foco a la comunidad negra. Sigue leyendo

Americana 2020 (I): Estrellas del margen

Con la sombra del coronavirus sobrevolando nuestras cabezas se desarrolló esta última edición del Americana, el festival de cine independiente norteamericano de Barcelona. Nadie hubiera dicho que estábamos en medio de una alerta sanitaria y a pocos días de que empezara el verdadero descontrol, porque las salas de los cines Girona, principal sede del certamen, rozaron en muchas ocasiones el tope de su capacidad. Y es que, entre la cuidada selección del Festival, se encontraban las últimas películas de algunos directores que son viejos conocidos para el público cinéfilo, unas celebrities para aficionados, que sin embargo no han llegado a hacerse un hueco entre el público masivo.

Inauguramos nuestra estancia en el Americana con lo último de Abel Ferrara, un cineasta bastante prolífico teniendo en cuenta que pasa de puntillas desde hace mucho por nuestras pantallas (a su Pasolini de 2014 nos remitimos). En The Projectionist sigue la figura de Nicolas Nicolaou, empresario chipriota que posee diversas salas de cine a lo largo y ancho de Nueva York, al margen de las cadenas controladas por las grandes distribuidoras, que dominan el panorama de los multiplex. Ferrara se explaya con él acompañándolo a su país natal, dejando que explique sus primeras experiencias en el cine, la forma en que fue labrando su carrera, visitando la ciudad y las salas… y dejándose ver en algunas escenas, sin llegar a meterse demasiado en la película, pero como diciendo ‘aquí estoy yo’, mostrándose al público que le conoce (el que no, no sabrá qué hace ese señor por ahí en medio). Sigue leyendo

Crónica Sitges 2019 (VIII): Más allá del tiempo y el espacio

Los últimos días del festival se complican un poco, entre imponderables y limitaciones en la adquisición de entradas, así que vamos a encarar la recta final de este Sitges como un solo bloque. Y si hay algo que destaque, ni que sea por la expectación que ha causado entre el público, es Color out of space. Se juntan tres factores: el inefable Nicolas Cage, el universo de H. P. Lovecraft y la dirección del outsider Richard Stanley (Hardware, 1990). La combinación es cuanto menos curiosa, así que se transforma en una ineludible de esta edición. Los resultados, en cualquier caso, son modestos. Se trata sobretodo de una cuestión de tono: la mitología lovecraftiana está tan ligada a la estética de la primera mitad del siglo XX que hay que tener muy buena mano para introducirla con pleno éxito en el presente (algo que conseguían con mejores resultados Benson y Moorhead en El infinito -2017-) y, si a ello se le suma una cierta ligereza en el guión, que se entrega por momentos a la comedia, cuesta sentir el mal agüero que transmiten los textos originales. Sigue leyendo

Crónica Sitges 2019 (VII): Humanos desubicados

A estas alturas del festival, empezamos a pulular como fantasmas de una sala a la otra. Por mucho que intentemos cuidarnos, siempre hay un momento en el que la cosa degenera. Y, tras una sesión golfa (aquella de The Antenna), tener que madrugar para volver al cine a las ocho de la mañana puede ser casi tan criminal como levantarse para ir al trabajo. Claro, si cae una joya al estilo The Neon Demon, pues Santas Pascuas y hasta lo celebramos con un whisky a las diez. Pero si la programación flojea, la siesta está asegurada. Divagaciones al margen, la razón de nuestro madrugón es la comedia Snatchers, que se proyecta en el Retiro. Esperamos una película fresca y macarra, que nos proporcione risas revitalizantes. Resumiendo, la cosa va de una adolescente que se queda embarazada por un desliz, y pare a modo express un monstruito carnicero. Y algo tiene de saleroso, con sus bichos de látex, sus momentos de gore y su cachondeo al respecto del antimexicanismo de la era Trump. Sigue leyendo

Crónica Sitges 2019 (VI): Fuera de onda

Parece que el tiempo se acelera tras el ecuador del festival, como si de una batería de móvil en descarga se tratara. El tiempo y el espacio son relativos, y por ahí transita Synchronic, de Justin Benson y Aaron Moorhead. Tras la estupenda El infinito, tenemos ganas de ver cómo encaran su nueva propuesta, y lo primero que podemos percibir es que van en carrera ascendente. Synchronic es una de las pocas películas de este Sitges que aparentan un presupuesto holgado y que cuentan con caras relativamente populares al frente. Más allá de estas cuestiones, tal vez superfluas, constatamos que el tándem de directores sigue teniendo buen gusto para las imágenes, y su película cuenta con una de las texturas más sólidas que hemos visto. Centrada en las problemáticas personales de sus dos protagonistas, Anthony Mackie y Jamie Dornan, la droga que da nombre a la película actuará de catalizador de las mismas, a la vez que introduce la fantaficción en la trama. Synchronic es más satisfactoria en su planteamiento, a caballo entre el drama y el misterio, que en su tramo final, de aire aventurero, que se ve limitado por ciertas fórmulas con las que intenta acercarse al estándar comercial. Se alza en definitiva como un entretenimiento sólido, que podría haber llegado lejos con un poco más de atrevimiento.

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Crónica Sitges 2019 (V): Cuatro pesadillas y un sueño

Y en esas que comienza la segunda semana del festival y que, casi de casualidad, terminamos viendo El hoyo. Ciencia ficción española con alma combativa, mira por dónde. Al inicio de El hoyo es difícil no pensar en el Cube de Natali, teniendo la referencia tan cercana, pero lo cierto es que las similitudes son más geográficas que estilísticas o incluso argumentales. Como en aquélla y tantas otras, el protagonista (Iván Massagué) despierta en un espacio cerrado, con la mínima compañía y sujeto a unas estrictas reglas que no perdonan el menor desliz. A partir de ahí se va desarrollando una aventura en la que descubriremos los intríngulis de este sistema carcelario, acompañaremos en sus penurias al héroe, y se irá perfilando un discurso notablemente político. Sigue leyendo