Django desencadenado

Lo máximo que se podría aventurar sobre la estructura global de la obra de Quentin Tarantino es que consta, hasta el momento, de dos etapas diferenciadas pero ciertamente cercanas entre si, en cuanto igualmente personales y coherentes con un universo conjunto: la primera sería la que va de “Reservoir Dogs” (1992) a “Jackie Brown” (1997); la segunda, desde el ‘retorno’ con “Kill Bill” (2003-2004) hasta la que ahora nos ocupa. “Django desencadenado” sigue pues la estela de las últimas obras del director, con una narrativa más despegada del argumento, de tiempos más dilatados, con menor peso de la palabra y un denominador común temático: la venganza como centro absoluto de la trama. En esta línea, “Django desencadenado” es un relato en que al autor cada vez le importa menos la historia y más la construcción de la película, algo que se refleja, ya desde la aventura de artes marciales, en el ingente y evidente uso de referentes cinematográficos previos.

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Top 5 de PlanoVsPlano: Lo mejor de 2012

Parece ineludible elaborar la preceptiva lista con la selección de lo mejor que ha dado el año que acaba de terminar. Así pues, y sin más demora, allá van nuestras preferencias, en semi-riguroso orden de agrado:

  1. «Shame» de Steve McQueen
  2. «Los descendientes» de Alexander Payne
  3. «Safety not guaranteed» de Colin Trevorrow
  4. «Looper» de Brian Johnson
  5. «Blancanieves» de Pablo Berger

Michael Fassbender pasándolo muy mal en "Shame"

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¡Rompe Ralph!

Cuando el concepto parece cada vez más desdibujado (o ya nadie le hace demasiado caso), Disney se descuelga con una nueva entrega de sus canónicos Clásicos, citas esperadas donde las hubiere en Navidades pasadas. Haciendo que «Tiana y el sapo» (J. Musker y R. Clements, 2009) parezca cada vez más un lejano espejismo de la supuesta resurrección de un cine de aspecto más artesano, los estudios de animación optan por una nueva propuesta generada por ordenador, la moda convertida en estándar de la industria. En cualquier caso, y más allá de tales apreciaciones, sorprende el atrevimiento de presentar una película basada por completo en el mundo de los videojuegos, medio que cada vez dialoga más con el cine, pero pocas veces de forma constructiva (ni por un lado ni por el otro).

Momento 'retro' de "¡Rompe Ralph!"

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