Qué sobado está ya el tema de las casas encantadas, pero qué gusto da escuchar una buena historia de espíritus. Total, que probamos suerte con The banishing, una de éstas ambientada en la Inglaterra de los años 30, cuando el fantasma más presente en la vida de los europeos era el de la guerra. Como era de esperar, está la familia que se muda a un nuevo hogar. El marido es un clérigo, y las tensiones de pareja están servidas. Por en medio también hay una niña, con lo que la pieza más vulnerable ya está fijada. Y los ruidos, movimientos extraños y apariciones se empiezan a suceder más o menos como uno prevería, y hay historias ocultas que se van revelando, etcétera, etcétera. Pero por más que el director Christopher Smith intente conseguir una ambientación sólida, todo es bastante plano, el desarrollo de la trama es tirando a torpón, e incluso cuando aparece algún recurso fantasmagórico con cierta gracia, no llega a explotarse demasiado. En definitiva, otra más del montón, y como ya hemos visto unas cuantas, no nos queda interés para recomendar ésta.


