4 películas para una noche de verano

Las veladas estivales pueden ser, por qué no, un buen momento para disfrutar del cine en casa. Quién no se ha sentado en el sofá y se ha dispuesto a ver una película con las ventanas abiertas, intentando que entre algo de brisa para apaciguar la sensación de calor, con el rumor de la calle que se cuela en el salón y esperando que el camión de la basura no pase en el momento más inadecuado… Así pues, para tratar de hacer la elección más sencilla, allá van algunas propuestas que, según quien esto escribe, tienen el toque adecuado para la atmósfera que se respira en esta época del año:

“Nanuk el esquimal” (Robert J. Flaherty, 1922)

El documental que se filmó cuando aún no existía el término documental, toda una aventura de su pionero realizador, cuya génesis se encuentra en la elaboración de una película promocional para una peletera. La cosa acabó derivando en este entrañable retrato de la vida de una familia esquimal en la bahía de Hudson (Canadá), que a día de hoy sigue resultando fascinante, y de paso puede refrescar una noche calurosa, con la vista puesta en el ártico paisaje que se despliega ante nuestros ojos y en las sinceras sonrisas que su protagonista ofrece a la cámara.

El protagonista de caza

“American Graffiti” (George Lucas, 1973)

La última película del director antes de introducirse en las profundidades de su universo galáctico, y a la espera de ver qué decide hacer tras su retirada de los grandes presupuestos. Una cinta que sorprende por su poca narratividad, que tan solo nos muestra a un grupo de chicos intentando pasarlo bien en su última noche tras el instituto, y que contiene una gran carga nostálgica, ansia de vivir el presente, incertidumbre hacia el futuro… Una especial noche de verano para dejarse llevar por los ecos del pasado, amenizada por unos jóvenes Richard Dreyfuss, Ron Howard y la mítica aparición de Harrison Ford.

Richard Dreyfuss y otros comparsas nocturnos

“Encuentros en la tercera fase” (Steven Spielberg, 1977)

Dreyfuss nuevamente, en esta ocasión como alter ego de Spielberg ante la cámara (y en un guión firmado por el mismo cineasta), busca respuestas a su existencia. El creador del blockbuster de verano estrenó su tercera película para cine en noviembre, pero hay algo en las idas y venidas de los protagonistas, en sus desplazamientos por los paisajes estadounidenses, que huelen a estío. Si no, que se lo digan a François Truffaut mientras se pasea por el desierto de Sonora entre aviones de época aparecidos de la nada.

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“El verano de Kikujiro” (Takeshi Kitano, 1999)

Un verano diferente, a la asiática, nos lo trae esta película, que marcó un cambio de tono en el cine del creador de “Humor Amarillo”. Con nominación a la Palma de Oro incluida, la historia de Masao, que sale en busca de su madre durante las vacaciones de verano acompañado de un viejo ex-yakuza, atrapa a cualquiera. Mientras tanto, de fondo suenan las sempiternas cigarras del país nipón y las notas del gran Joe Hisaishi.

Los protagonistas en su particular 'road movie'.

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Una respuesta a “4 películas para una noche de verano

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