Crónica Sitges 2018 (V): Sólo para valientes

Casi cada año hay en Sitges lo que llamamos ‘la sesión de los valientes’, esa que se presenta como un reto para la audiencia que solo unos pocos se atreven a encarar. Y siempre que podemos nosotros nos tiramos de cabeza. En esta ocasión la escogida es Season of the devil, un musical filipino -en el programa dice con mala leche opera rock– en blanco y negro de cuatro horas. Poca gente pondría en duda que más que una película se trata de una prueba de resistencia en toda regla. Y en cierta forma así está planteada. Porque Season of the devil de Lav Diaz se presenta como un homenaje a las víctimas reprimidas durante la Ley Marcial de los 70. Y como tal se articula alrededor de letanías constantes, canciones que son un lamento, temas desnudos de instrumentación que se van repitiendo a lo largo de la historia con pequeñas variaciones.

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Crónica Sitges 2018 (IV): Días de gloria

No es un domingo cualquiera. Madrugamos como viene siendo habitual para ver una de las películas que más expectativas nos generan en esta edición de Sitges. En 2014 un director casi desconocido nos sorprendió con la efectiva cinta de terror It follows. Se llamaba David Robert Mitchell, y cuatro años más tarde vuelve a la carga con una nueva película. Y qué película. Under the silver lake resulta inabarcable, una de esas cintas tan llenas de referencias y de ideas que requerirá de más de un visionado para apreciarla en su justa medida. Aventura a pie de calle, investigación absurda en el corazón de Los Ángeles, comedia taciturna, romance misterioso, la película se abre en todas direcciones y se vive como un pequeño milagro. Hay infinidad de citas a la cultura pop en Under de silver lake, y aquí tienen todo el sentido del mundo. Porque Robert Mitchell siente la misma fascinación que nosotros por todo ese imaginario surgido durante el siglo XX, y a la vez se cuestiona su significado y trascendencia. Y lo hace con una levedad desarmante. Sigue leyendo

Crónica Sitges 2018 (III): El refugio del clásico

El protagonista del primer sábado de festival fue sin duda el invitado estrella de esta edición, Nicolas Cage. Todo el mundo estaba pendiente de su llegada a Sitges, pero antes de eso se proyectó en el Auditori del Melià la película que protagonizaba, y una de las más esperadas de esta edición: MandyMandy es, además, el segundo largo de Panos Cosmatos (no confundir, como hacían algunos asistentes, con su padre George Pan Cosmatos, director de Rambo II entre otras). Su ópera prima, Beyond the Black Rainwob (2010), nos dejó alucinados por su estética y ritmo lisérgicos, verdaderamente personales y absorbentes. Sin embargo, tenía un problema, y es que daba un tropiezo -metafórico, pero también literal para quien la haya visto- en los últimos minutos que menoscababan su impacto global dolorosamente. Bien, pues en Mandy vuelve a ocurrir lo mismo, puede que de una forma más difusa pero también más extensiva, ya que ese ‘tropiezo’ ocurre a la mitad de la película. Sigue leyendo