A estas alturas del certamen tenemos la sensación de que ya hemos hecho casi todos los deberes que nos habíamos planteado (o como mínimo, los que eran factibles), así que hoy asistimos a las salas con cierta relajación y la mente abierta. Con el pensamiento de «a ver qué nos cae», pero sin esperar la gran revelación del año. Y nos sale un día la mar de apañado.
En el último momento, decidimos abrir la mañana con Await further instructions. Producción independiente, la película va de reuniones familiares en Navidad (es inglesa, al fin y al cabo), con la particularidad de que las relaciones son tirando a tensas, y que para más inri el grupo va a quedar confinado en casa después de que ésta quede sellada por una suerte de coraza metálica que parece tener vida propia. La cinta sabe estrujar sus escasos recursos y evita darse aires de grandeza. Importante en una producción de estas características, los diálogos están escritos con bastante gracia, generando conflictos interesantes entre los miembros de una familia que cuenta con un algunos clichés andantes muy bien llevados. Si a eso se le añade el toque de ciencia ficción, queda un survival que combina ágilmente situaciones ya vistas con pinceladas de identidad propia. Nos han comentado que el director es fan del Tetsuo de Shinya Tsukamoto (1989), y si ya puede atisbarse la referencia cuando los protagonistas son encerrados en la vivienda por ese ente extraño, queda meridianamente claro en los últimos compases de la película, en que se readaptan ideas visuales del clásico experimento cyberpunk. Una grata sorpresa con un discurso planteado de forma un tanto anacrónica (la caja tonta es la fuente de la paranoia y el sinsentido) pero que en líneas generales es universalmente válido (porque sí, las pantallas de manera genérica han acabado por atontarnos bastante).
