Archivo de la categoría: Festivales

Crónica Sitges 2016: Octavo día

Nuevo punto de inflexión en el Festival. Llega nuestra película más esperada, y tenemos que plantificarnos a las 8 de la mañana en el Auditori del Melià para verla como se merece. Estamos hablando de The Neon Demon, lo nuevo de Nicolas Winding Refn, y vale cada minuto que dura. En la línea de lo que el danés está ofreciendo en los últimos tiempos (y muy en la onda de su anterior Only God Forgives, 2013), The Neon Demon es ante todo una película-experiencia, una sesión de inmersión subacuática en el universo personal del director. Desde los títulos de crédito se invita al espectador a la desconexión total de la realidad, y Winding Refn se vuelve a manifestar como un auténtico ‘destilador’. Coge un mundo, o un género, o un tema, y lo desnuda, sintetiza y estiliza al máximo, para ofrecer algo tremendamente personal y único. Donde antes era la mafia tailandesa ahora es el mundo de la moda, donde estaba el impávido Ryan Gosling ahora encontramos a la cristalina Elle Fanning. The Neon Demon es una joya en bruto sobre el poder subyugante y caníbal de la belleza, un delirio para ser disfrutado con todos los sentidos, donde cada cuadro tiene peso y está planificado con precisión milimétrica. En definitiva, la mejor película de esta edición.

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Crónica Sitges 2016: Séptimo día

Segundo día de ‘residencia’ en el Prado. Abrimos la mañana con Like cattle towards glow, una colección de cinco relatos o, más ajustadamente, cinco secuencias, que muestran diferentes fetiches sexuales con personajes conflictuados de formas más o menos retorcidas. Suena más interesante de lo que es. La película se ve sin problemas (a no ser que alguien sea sensible a las escenas de sexo explícito), pero cuanto más avanza menos aporta, y en algunos capítulos llega al esperpento.

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Crónica Sitges 2016: Sexto día

Aún seducidos por el recuerdo de la experiencia de 2012, compuesta por Mekong Hotel Henge, nos lanzamos a ver la sesión de Noves Visions Petit Format. No va exactamente la cosa por ahí, puesto que esta vez se trata de una recopilación de cortometrajes pura y dura. Aunque no podemos quedarnos hasta el final porque tenemos que salir pitando hacia la zona Melià, nos da tiempo a apreciar un par de propuestas interesantes. Una es Emily must wait, un relato bélico contado mediante jumping cuts sobre un plano cenital del piso de la protagonista. Es muy interesante cómo la narración se desarrolla mediante el juego del espacio y la iluminación, y aporta una perspectiva muy particular sobre la situación de guerra. Por otra parte, la catalana Waste es una especie de relato-performance donde se mezclan fantástico y danza y expresión corporal, de fondo más o menos opaco pero resultado estético notable. Una de esas piezas que entran más a través de los ojos que de la cabeza.

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