Nuevo punto de inflexión en el Festival. Llega nuestra película más esperada, y tenemos que plantificarnos a las 8 de la mañana en el Auditori del Melià para verla como se merece. Estamos hablando de The Neon Demon, lo nuevo de Nicolas Winding Refn, y vale cada minuto que dura. En la línea de lo que el danés está ofreciendo en los últimos tiempos (y muy en la onda de su anterior Only God Forgives, 2013), The Neon Demon es ante todo una película-experiencia, una sesión de inmersión subacuática en el universo personal del director. Desde los títulos de crédito se invita al espectador a la desconexión total de la realidad, y Winding Refn se vuelve a manifestar como un auténtico ‘destilador’. Coge un mundo, o un género, o un tema, y lo desnuda, sintetiza y estiliza al máximo, para ofrecer algo tremendamente personal y único. Donde antes era la mafia tailandesa ahora es el mundo de la moda, donde estaba el impávido Ryan Gosling ahora encontramos a la cristalina Elle Fanning. The Neon Demon es una joya en bruto sobre el poder subyugante y caníbal de la belleza, un delirio para ser disfrutado con todos los sentidos, donde cada cuadro tiene peso y está planificado con precisión milimétrica. En definitiva, la mejor película de esta edición.
