Llega el momento de echar por última vez la vista atrás y revisar el cine que vimos a lo largo del 2018. El año empezó fuerte, después pareció que se desinflaba, y volvió a tomar vuelo en el último tercio, una tendencia que se nos antoja recurrente. En cualquier caso, hemos podido extraer una selección de películas que nos parecen realmente buenas y que, tal vez a causa del ambiente que se respira, tienen un marcado tono existencial. Todas ellas retan a nuestro estado de ánimo, pero también nos enriquecen profundamente en el proceso. Ordenadas más por el impacto emocional del primer visionado que por cualquier otro criterio, son las siguientes:
- Call me by your name de Luca Guadagnino
- El hilo invisible de Paul Thomas Anderson
- Killing de Shinya Tsukamoto
- Lo que esconde Silver Lake de David Robert Mitchell
- Tres anuncios en las afueras de Martin McDonagh