Crónica Sitges 2014: Día 2

Empezar el día con una película como “Aberdeen” de Pang Ho-Cheung es maldecir el momento en que decidiste pegarte el madrugón. Al punto de que, cuando llega el ecuador de la película, lo mejor es desconectar y hacer como si aún estuvieras en la cama. Aparte de ser una demostración más de cómo puede engañar un tráiler (a un servidor tanto colorido, musiquita y demás mandanga le habían hecho pensar en una fábula con toques de fantástico, ahí es nada), “Aberdeen” resulta un drama cargante donde los haya, que pretende ser un retrato de la familia hongkonesa moderna, pero que despliega una épica de pacotilla, forzada constantemente por una música insoportable y unos conflictos de postal, para que nadie tenga que pensar demasiado y, con un poco de suerte, epatar al espectador y hacerle creer que ha visto algo trascendente. Programarla en la sección Noves Visions es como proyectar “Love Actually” en el festival L’Alternativa.

Aunque por cuestión de filias e intuiciones personales no voy con muchas ganas a “Musarañas”, lo cierto es que me acaba gustando bastante, además de hacer que me retracte de mi opinión sobre la protagonista, una Macarena Gómez que hasta ahora no podía aguantar. Un logrado ritmo para una historia que transcurre prácticamente en un solo escenario y con un número de actores muy limitado, pero que sabe presentar una propuesta con personalidad. Con reminiscencias a la atmósfera opresiva de “Carrie” (B. De Palma, 1976) o “Misery” (R. Reiner, 1990), aún sin ser una obra maestra se entiende que alguien como Álex de la Iglesia se haya interesado por esta producción, que dirigen los debutantes Juanfer Andrés y Esteban Roel. Habrá que seguirles los pasos.

Tal vez por la idea de no probar bocado hasta las seis de la tarde, tal vez porque he perdido la capacidad para disfrutar de las películas eminente (o exclusivamente) infantiles, salgo a la mitad de la proyección de “Kiki’s delivery service” (no la de Miyazaki, sino la versión de acción real que ha dirigido este año Takashi Shimizu). El buscado encanto de la película me parece forzado, se me hace todo demasiado evidente, simple; aunque soy consciente de que al público infantil seguramente le encantará. Yo prefiero hacer un comistrajo y pasar a la siguiente ronda, que de otra forma se vería comprometida por los ajustados horarios.

Me dedico, pues, a ver una para niños adultos, “Young detective Dee: Rise of the sea dragon”. La falta de vergüenza de Tsui Hark, su poca sutilidad en las formas y el kitsch imperante -ya nos hemos acostumbrado a ello en estas producciones chinas de acción y aventuras-, es solamente equivalente a lo entretenido de su historia y lo divertido de sus secuencias de acción. Hay momentos en la cinta que son sencillamente inenarrables, pero tal es la desfachatez desde el mismo comienzo, que no queda otra que rendirse a sus pies y pasar un buen rato. El único pero es que estas películas siempre se alargan media hora más de la cuenta, y que son de un barroco que puede acabar empachando. Aún así, el público responde con sonoros aplausos la ausencia de complejos del maestro asiático. Es primera hora de la tarde, y hay ganas de fiesta.

Algo me dice que ésto estaba pensado para 3D.

No es que explique gran cosa nueva, pero es agradable para el fan del género –y concretamente del subgénero- ver un documental como “Doc of the dead”, que compila el fenómeno zombi con notable gracia (ya pudimos disfrutar hace unos años, de la mano de su mismo director, Alexandre O. Philippe, la aún más entretenida “The people vs. George Lucas”). “Doc of the dead” es de esas películas que reafirman al aficionado, que suele salir satisfecho de la sala, a la vez que consigue realizar un retrato bastante acertado de lo que significan los muertos vivientes ya no sólo en el cine, sino una vez traspasadas las fronteras estrictas de la gran pantalla.

El día no ha sido globalmente malo pero, para cuando llega la hora de la cena, echamos en falta la presencia de una película de esas que se pronuncian con mayúsculas. Nos la encontramos, casi por sorpresa, en la proyección de “Lawless“, una propuesta de la sección Seven Chances, dirigida por John Hillcoat (“La carretera”, 2009). Sinceramente, nada más que por el reparto que aglutina -Tom Hardy, Jessica Chastain, Shia LaBeouf, Guy Pearce, Mia Wasikowska, Gary Oldman- cuesta entender cómo esta cinta de 2012 no ha conseguido llegar a las carteleras. Pero así es; un misterio más de la distribución cinematográfica en nuestro país. El ambiente del filme nos hace recordar inicialmente la propuesta de James Franco ayer a la misma hora, pero lo que “Child of God” se jugaba a la única carta de su protagonista, “Lawless” lo reparte entre los distintos miembros de una familia de pequeños traficantes de whisky durante la época de la Ley Seca. Más convencional en las formas y amable al espectador, es posible que no aporte innovaciones en la narrativa, pero la película está dirigida con mucho tino, es agraciada estéticamente, cuenta con unas interpretaciones estupendas (incluido el polémico LaBeouf, a quien considero un actor bastante competente) y un nudo dramático que consigue situarnos sin reparos al lado de estos antihéroes-delincuentes de poca monta que, a pesar de todo, se rigen por la lealtad mutua y la premisa del vive y deja vivir en un entorno que, aún alejado del bullicio de la ciudad y el gangsterismo mainstream, se rige por la ley de la jungla. Con un Tom Hardy casi invencible, nos vamos a dormir, ahora sí, satisfechos.

El invencible Hardy y la irresistible Chastain.

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