Si tuviéramos que trazar un segmento los extremos del cual representaran ‘el estilo Pixar’ y ‘el estilo Disney’ respectivamente, «Brave» se encontraría, junto con «Enredados» (Nathan Greno y Byron Howard, 2010), en el centro del mismo, a pesar de provenir cada una de un estudio diferente de esta suerte de macro-compañía siamesa de animación.
Aunque las comparaciones sean odiosas, en este caso también son inevitables (teniendo además en cuenta la cercanía en el tiempo de las dos películas). Sin querer desmerecer dos productos notables cada uno dentro de su respetable factoría, resulta curioso la forma en que comparten cualidades y defectos en forma y estructura:
