El Festival comienza con tranquilidad y un calor inesperado para lo que nos había acostumbrado el tiempo durante los últimos días. La primera cita es ineludiblemente en el Hotel Melià, donde se recogen las acreditaciones de prensa, y la sensación al caminar hacia allí desde la estación de tren es bastante única. Resulta emocionante volver a pisar la bonita localidad de Sitges -más aún cuando no había vuelto desde el anterior Festival- y sentir que se entra en un oasis de más de una semana de disfrute cinéfilo (y cinéfago) total.
Una vez ataviados con el set básico -cuyo diseño, vox populi, se resiente de la crisis-, la primera cita que escojo es en el cine Retiro, para ver el documental «Room 237«, de Rodney Ascher, sobre «El Resplandor» (S. Kubrick, 1980). Se trata de un auténtico ensayo cinematográfico, una disección hecha a partir de planos de la cinta de terror (y de otras del mismo autor) que oscila entre la clase de lenguaje cinematográfico y el recopilatorio de curiosidades y teorías conspiranoicas, según sea el entrevistado. En el primer caso, el contenido resulta bastante interesante para el curioso sobre Kubrick o sobre la teoría del cine; en el segundo, va desde lo divertido hasta lo ridículo, siendo este último extremo uno que llega a desmerecer algo el conjunto, al restarle ‘seriedad’ -entiéndase como credibilidad en los interesantes contenidos que se han planteado con anterioridad. Resulta, pues, recomendable, aunque algunos arguyen que la mayor parte de la información que se da puede encontrarse en los extras del DVD.

