Selección de estrenos: noviembre-diciembre 2016

Comienza la campaña de Navidad, que en el cine muchas veces no dista tanto de la de Toys’R’Us. Veamos qué sacamos de todo esto:

Si todo va bien, el regalo estrella para el niño que llevamos dentro será Rogue One: Una historia de Star Wars. Pese a lo accidentado de su producción y lo discutible de su título, hay razones para la esperanza (¿una nueva esperanza?) atendiendo a los avances. Llega el 16/12. Cómo no, también está en boca de todos la vuelta al universo Harry Potter que representa Animales fantásticos y dónde encontrarlos. La implicación directa de J. K. Rowling parece garantizar un entretenimiento bien hilado. Para no competir con la anterior, la dejan caer el 18/11.

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Hardcore Henry

Si nos encontráramos todavía en la era de los videoclubs, la cinta que nos ocupa sería todo un fenómeno, una de esas películas que aguantan años y años en las estanterías y que siempre encuentran un cliente dispuesto a llevárselas a casa y a hacer correr la voz después sobre sus maravillas. Porque Hardcore Henry es pura explotación, un filme pensado para darle al público exactamente lo que está demandando -adrenalina- y en cantidades industriales.

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Crónica Sitges 2016: Último día

Estamos, mal que nos pese, a las puertas del final de esta edición del Festival de Sitges. Y, tras unas jornadas muy densas, decidimos acabarlo con algo de descompresión. Lo primero que nos echamos a los ojos es una de animación 3D hiper realista, Gantz: O. Aún conscientes de que es un tipo de técnica con la que es muy difícil conectar (y los ejemplos van desde Final Fantasy: La fuerza interior -2001- hasta Capitán Harlock -2013-), también es cierto que suelen ser tan deslumbrantes visualmente que no podemos evitar acudir como moscas hacia la luz. La mitología de Gantz es además de naturaleza peculiar, mezclando acción, ciencia ficción, extravagancia, sexo y gore de una manera que representa todo aquello por lo que se demonizaba la animación japonesa desde su explosión en nuestro país hace veinte y pico años. En ese sentido, Gantz: O se queda corta. En un acto de cobardía, elimina el contenido erótico y rebaja el violento. Además, reduce al mínimo su historia en pos de una acción constante que, todo hay que decirlo, es ciertamente espectacular. Nos encontramos ante otra serie de cinemáticas de videojuego, con los mimbres justos para que se la pueda calificar de película, pero que desaprovecha absolutamente un material de partida que, en comparación con esto, parece hasta profundo.

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