El calor está definitivamente asentado en esta localidad del Garraf, donde el verano parece resistirse a abandonar por completo el ambiente, tal vez para no resentir al turismo, principal actividad del lugar. A los que vamos al cine nos da igual, así que, mientras tanto, empleo la mañana para acomodarme en el apartamento donde me alojaré durante el resto del festival.
La jornada oficial comienza pues a mediodía, con la recuperación, dentro del ciclo denominado ‘Neoculte’, de “Reservoir Dogs”, la ópera prima de Quentin Tarantino, que celebra este año su vigésimo aniversario (la película, no él). La copia proyectada es en 35 mm –algo que se hará tremendamente extraño a lo largo de estos días, y por ello saboreado en melancólica proporción directa. Sin duda el autor hubiera disfrutado con esta sesión, dada la mala calidad de los rollos, que acusan un virado a rojo, un notable desgaste y múltiples ralladas, pero que convierten la experiencia en toda una muestra del grindhouse por el cual profesa tanto amor. Sigue leyendo
