La jornada es sin duda provechosa, dando la oportunidad de ver un puñado de buenas películas. El centro de operaciones: el Auditori del Hotel Melià, una de las salas de cine más bestias del Mediterráneo (web del Festival dixit), y casi a la par con el Cine Urgel -crucemos los dedos por el futuro de éste.
Comienzo con la japonesa “Robo-G”, encantadora comedia dramática aparentemente ligera, pero que ofrece algunas reflexiones, no sólo sobre las apariencias –su trama central gira alrededor del fraude de un señor empujado a disfrazarse de robot para cautivar a la gente-, sino sobre las relaciones humanas. Expertos en reunir plantillas de personajes entrañables, los nipones -y en concreto Shinobu Yaguchi, realizador de «Swing Girls» (2004)- nos hacen pasar un muy buen rato con una historia llevada sin prisas pero sin pausas, con muchos golpes de humor amable, ideal para todos los públicos (no en vano, a la proyección asistieron algunas escuelas; aún hay esperanza).
