La del viernes vuelve a ser otra de esas tardes para el recuerdo. El animador Bill Plympton honra al festival con la primicia mundial de su nueva película, que se ha financiado parcialmente vía crowdfunding. Por si fuera poca prueba de su carácter independiente, se dedica a llevar consigo una paradita de DVDs para conseguir nuevos fondos para sus próximos proyectos. Así, de tú a tú. Y charla y dibujos para todos, por supuesto.
«Cheatin’» es una pequeña joya se mire por donde se mire. El estilo de Plympton es tremendamente personal, extremado pero a la vez cercano, lleno de gotas de humor negro pero también de romanticismo. La película cuenta una historia de amor muy sencilla, pero a la cual el también guionista aporta un pequeño giro fantástico que acaba de redondearla. El regusto tiene un punto de amargo (tal vez a alguien le venga a la mente «Bésame, tonto» -B. Wilder, 1964-). El énfasis está en el cómo, en el desarrollo de las ideas de forma visual y en la creación de un mundo propio. Y desde luego, eso lo consigue, con la virtud además de la brevedad, pues la cinta dura una escasa hora y cuarto. No necesita más, y más de uno debería tomar buena nota.

