A quien madruga, Dios le ayuda, y el lunes nos levantamos no sólo para reservar los malditos tickets del día siguiente, sino para asistir a la sesión despertador de la que se anuncia como una de las cintas de acción más potentes de este festival. Viene de Corea del Sur y se titula The villainess. El arranque de la película es para mear y no echar gota, una secuencia mayormente en primera persona que haría temblar al mismo Hardcore Henry (Ilya Naishuller, 2015). Después de este espectacular comienzo, incluso se comprende que el resto de la cinta no aguante tal empuje. Pero hay que decir que, a pesar de tener una fórmula bastante atractiva, con conspiraciones de súper agentes secretos articulando la trama, a The villainess tiende a írsele la mano con el drama, lo retuerce en exceso (un vicio habitual del cine coreano) y, sobretodo, lo expone de una manera demasiado caótica y deslavazada. Aunque no impide que lleguemos con la protagonista hasta el final, se percibe una sensación de desorden y confusión innecesarios. Y eso que el desenlace vuelve a epatarnos con una escena de esas que parecen imposibles de realizar, si bien no acaba de cerrar estilísticamente con el comienzo. Podríamos seguir debatiendo al respecto, pero tal vez no haya que darle muchas más vueltas a un trabajo que simplemente pretende ser una excusa para colocar sus fuegos artificiales en los puntos clave.

