Archivo de la categoría: Festivales

Crónica Sitges 2017 (VIII): ¿Realismo? mágico

No es que se pueda establecer ninguna relación sólida entre ellas, pero tras ver November, la película estonia de Rainer Sarnet, nos acordamos de cosas como Ida (Pawel Pawlikowski, 2013) o Hard to be a god (Aleksey German, 2013), y nos preguntamos si habrá una escuela especial donde los cineastas del Este aprenden a crear piezas en blanco y negro con unas cualidades tan propias y etéreas como estas. Un sitio donde tal vez Tarkosvki continúa vivo, ejerciendo como director honorífico. Y ya decimos, no son cintas que se parezcan especialmente entre sí; pero sí podríamos argüir que hay una cierta manera de pensar fílmicamente hablando, un tono que las recorre, unas lógicas compartidas a la hora de encuadrar y de enfocar sus historias y ritmos. Sigue leyendo

Crónica Sitges 2017 (VII): Día con fin

Nos levantamos para ver Dave made a maze, la primera película como director del actor Bill Watterson, en la que se mezclan el amor por las cosas hechas a mano y el humor nacido de la era Youtube. En la cinta, el protagonista, su pareja y amigos acaban desperdigados por el interior de un laberinto que el primero ha construido a base de cartones, pero que guarda en su interior multitud de trampas mortales. Cariño no falta a la hora de recrear un escenario que nos retrotrae a épocas pasadas en las que la imaginación y la inocencia eran moneda de curso legal. Pero Watterson no sale bien parado cuando se trata de trasladar ese espíritu naif al guión, y el resultado son unos personajes que, más que pájaros en la cabeza, parece que tienen la cocotera vacía, y el tema central de la película se vuelve repetitivo y mal explicado por muy simple que sea. Sigue leyendo

Crónica Sitges 2017 (VI): Entre lo terrenal y lo sublime

Pasan cosas extrañas en un lugar como Sitges. Porque a veces vemos cosas que no somos capaces de recomendar a nadie, pero a la vez nos alegramos de haberlas visto y de que existan. Es el caso de la inenarrable Fluidø, una pieza que abre la mañana con profusión de FX, arte y vestuario ultra horteras, caos argumental y formal, y multitud de genitales y fluidos (en eso el título no engaña) derivados de los mismos. Porque Fluidø sí que es auténtico underground hasta sus últimas consecuencias (haría bien en pasarse por aquí el director de The biggest thing…). Una historia de ciencia ficción que apenas llega a historia ni le importa, que es un bombardeo de imágenes e ideas anárquicas lanzadas sin pudor contra las cabezas del personal, y que no duda en fusionar elementos distópicos con porno alternativo y momentos cómicos. Tremendamente trash, es la propuesta más atrevida de este festival. Y una de las mayores diversiones que nos proporciona es la de ver cómo parte del público va abandonando la sala con cuentagotas. ¡Cobardes!

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