Continuamos nuestro recorrido por el Americana repasando algunas historias de personajes en transición, donde predomina la sensación de acorralamiento, de búsqueda de la identidad, del propio lugar en el mundo… Un clásico del cine indie, vamos. La primera de ellas es Shiva Baby, una de las películas que más expectativas ha generado en esta edición del festival. Es el debut en largo de Emma Seligman, que adapta su corto de hace dos años, en el cual una joven universitaria acude a un funeral para encontarse allí, por sorpresa, con su amante. La salsa viene del hecho que todos pertenecen a la comunidad judía, y hay esa permanente percepción de control, de análisis de la vida ajena como aderezo al ofrecimiento de apoyo dentro del clan. Aunque tire de un buen puñado de clichés de la comedia de enredo, el entorno que retrata y la actriz principal, Dianna Agron, le dan frescura a Shiva Baby. La película, por otra parte, parece moverse un poco por tierra de nadie, mezclando los diálogos afilados y las coreografías vodevilescas con la sensación de opresión que vive su protagonista, y que llega a ser realmente agobiante en algunas escenas. No es bien bien ni una comedia dramática, ni un drama cómico. Y a pesar de todo, tal vez por ese intento de exploración, termina llevándose el Premio de la Crítica del certamen.


