Crónica Sitges 2016: Primer día

Nos adentramos un año más en nuestra Tierra Prometida del cine, las Navidades en octubre, el oasis en mitad del desierto. Habrá quien lo considere exagerado, pero eso es Sitges para el apasionado del cine (por si aún hay algún despistado al otro lado del monitor, no sólo del cine de terror, sino en general). Y este año el Festival se encuentra a las gloriosas puertas del medio siglo. Mientras comienzan los rumores de cara al destacado aniversario del próximo año, desgranaremos lo que hemos vivido en una edición como siempre cargada de expectativas.

sitges

Nada más desembarcar, inauguramos nuestra estancia con una película que parecería desmentir todo el párrafo anterior. Que no cunda el pánico. Se trata del falso documental Tickled, sobre la investigación que lleva a cabo un periodista al descubrir un ignoto fenómeno de Internet, el de los concursos de cosquillas. Tras esa curiosa fachada se esconde una inconcreta y siniestra figura, que el protagonista tratará de desenmascarar; pero el espectador se topará con algo mucho más terrible: la total insustancialidad cinematográfica. Tickled se esfuerza tanto por ceñirse a las normas del documental de moda que acaba siendo plana hasta decir basta. Insulsa como rareza e incompetente como thriller. Rutinaria y convencional donde debería ser transgresora y underground, no es capaz de mantener el interés (ni casi atraparlo) más allá de los diez primeros minutos. Fail en toda regla.

Corre mejor suerte Sweet sweet lonely girl, una producción independiente que consigue sobreponerse a una imagen que acusa su bajo presupuesto gracias a una ambientación y tono bien conseguidos. Esta historia de una joven con pocos recursos que debe cuidar a su tía vieja y enferma se beneficia de un acertado punto erótico sin ser sexualmente explícita y consigue darle un toque propio al subgénero de las casas encantadas, alterando los tiempos y rehuyendo convenciones. Si acaso, queda algo coja al final, pero es una apuesta a considerar, familiar a la vez que atípica.

sweet

Todavía llegamos a tiempo para ver parte de la rueda de prensa que da el gran Max von Sydow, un auténtico venerable que destila exquisitez y que recibe  este año la Màquina del Temps, máximo galardón del festival. Aunque tal vez pudiera esperarse que salieran a colación sus intervenciones en El exorcistaDune Minority Report (quién sabe, puede que incluso su ridícula aparición como hombre-raíz en Juego de tronos), la conversación gira en torno a su estrecha y prolongada colaboración con el maestro Ingmar Bergman. Se suceden preguntas que hacen rememorar sus tiempos en el teatro de Estocolmo con él, los rodajes veraniegos, la relación personal con el director, su traslado a París tras la muerte del mismo… La única referencia al padre Merrin aparece cuando se le cuestiona sobre el impacto que ha tenido su carrera dentro del fantástico. Y al acabar, se marcha con su mujer cubriéndole la retaguardia e impidiendo que nadie pida autógrafos, lanzando ella cuatro fotos firmadas como si fueran bombas de humo. Volvemos pues al cine.

max von sydow.jpg

Una de las propuestas más llamativas de esta edición es Mientras ellas duermen, del irregular James Wang. La razón: es una adaptación de un relato del español Javier Marías, rodada en Japón y con la intervención de Takeshi Kitano. Nos escandalizamos al ver que los créditos no presentan al cineasta de culto como Beat Takeshi (su marca habitual cuando se dedica a la interpretación), pero nos queda explicado al ver su papel dentro de la historia, donde estaría representando en cierta manera su faceta de director. Mejor no dar detalles sobre este relato centrado en el poder de la mirada y el impulso creativo, que va acumulando capas a lo largo de su estructura episódica, y que construye poco a poco una interesante sensación de extrañeza. Drama con regusto a thriller erótico, por momentos parece cogerle un aire a Verhoeven, por momentos a Lynch…

mientras

Lo más radical del día llega de la mano del controvertido Sion Sono, uno de los directores más personales del momento, con un ritmo de producción que parece querer rivalizar con el Takashi Miike de principios de los 2000. Precediendo su última película se proyecta el documental The Sion Sono que, contra lo que suele ocurrir en este tipo de productos, resulta relevante para perfilar la figura del realizador. Tiene momentos desternillantes, como es la apertura de la película, en que el director pinta uno de sus cuadros en directo con alguna cerveza de más encima, y también contiene atisbos de los lados más oscuros de su personalidad. Consigue así trascender y poner en contexto y perspectiva su extensa obra. Tan satisfactorio resulta, que lo disfrutamos más que la última película de Sono, el motivo principal de esta sesión. The whispering star es barroca en el sentido opuesto al habitual en el director. Se trata de una fábula de ciencia ficción desnuda y contemplativa. Muy elaborada a nivel estético, es tan radical como podría esperarse del autor, pero acaba por hacerse pesada. Basada en un guión de hace veinte años que se ha podido realizar por fin gracias al prestigio alcanzado y a una productora propia, The whispering star alterna momentos de gran belleza (incluyendo su secuencia final) con otros de absoluto tedio. Hubiera sido un magnífico mediometraje.

sion.png

Finalizamos el día en una sala de cine de existencia discutible, la Tramuntana. Desde los asientos traseros, casi parece que estuviéramos viendo la película en el televisor de casa. En cualquier caso, hablemos de una de las propuestas que más hype ha generado en esta edición: The void. Precedida por una sonora campaña de crowdfunding, la película está orquestada por Jeremy Gillespie y Steven Kostanski, unos auténticos amantes de los efectos especiales prácticos. El resultado es verdaderamente remarcable, sobre todo por su personalidad visual, pero también porque consigue conjugar con acierto media filmografía de John Carpenter (desde Asalto a la comisaría del distrito 13, hasta la trilogía apocalíptica) y una imaginería próxima a Hellraiser (referente ineludible de cualquier incursión en la temática infernal). El final es demasiado abrupto y deja al espectador al borde de la silla cuando estaba pidiendo más, pero el camino vale sin duda la pena, aunque por supuesto no iguale a los maestros.

the-void-1-e1449689042219

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s