Archivo de la categoría: Festivales

Crónica Sitges 2017 (VI): Entre lo terrenal y lo sublime

Pasan cosas extrañas en un lugar como Sitges. Porque a veces vemos cosas que no somos capaces de recomendar a nadie, pero a la vez nos alegramos de haberlas visto y de que existan. Es el caso de la inenarrable Fluidø, una pieza que abre la mañana con profusión de FX, arte y vestuario ultra horteras, caos argumental y formal, y multitud de genitales y fluidos (en eso el título no engaña) derivados de los mismos. Porque Fluidø sí que es auténtico underground hasta sus últimas consecuencias (haría bien en pasarse por aquí el director de The biggest thing…). Una historia de ciencia ficción que apenas llega a historia ni le importa, que es un bombardeo de imágenes e ideas anárquicas lanzadas sin pudor contra las cabezas del personal, y que no duda en fusionar elementos distópicos con porno alternativo y momentos cómicos. Tremendamente trash, es la propuesta más atrevida de este festival. Y una de las mayores diversiones que nos proporciona es la de ver cómo parte del público va abandonando la sala con cuentagotas. ¡Cobardes!

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Crónica Sitges 2017 (V): Girl power

A quien madruga, Dios le ayuda, y el lunes nos levantamos no sólo para reservar los malditos tickets del día siguiente, sino para asistir a la sesión despertador de la que se anuncia como una de las cintas de acción más potentes de este festival. Viene de Corea del Sur y se titula The villainess. El arranque de la película es para mear y no echar gota, una secuencia mayormente en primera persona que haría temblar al mismo Hardcore Henry (Ilya Naishuller, 2015). Después de este espectacular comienzo, incluso se comprende que el resto de la cinta no aguante tal empuje. Pero hay que decir que, a pesar de tener una fórmula bastante atractiva, con conspiraciones de súper agentes secretos articulando la trama, a The villainess tiende a írsele la mano con el drama, lo retuerce en exceso (un vicio habitual del cine coreano) y, sobretodo, lo expone de una manera demasiado caótica y deslavazada. Aunque no impide que lleguemos con la protagonista hasta el final, se percibe una sensación de desorden y confusión innecesarios. Y eso que el desenlace vuelve a epatarnos con una escena de esas que parecen imposibles de realizar, si bien no acaba de cerrar estilísticamente con el comienzo. Podríamos seguir debatiendo al respecto, pero tal vez no haya que darle muchas más vueltas a un trabajo que simplemente pretende ser una excusa para colocar sus fuegos artificiales en los puntos clave.

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Crónica Sitges 2014 (IV): Lo viejo y lo nuevo

Tras un sábado bastante irregular, nos enfrentamos a la última jornada de esta semana de festival. Y lo hacemos comenzando por lo mejor, el encuentro con el director William Friedkin. Tan encandilados nos dejó en el coloquio de Sorcerer, que no podemos evitar acercarnos a la Carpa Noray para asistir a la charla con los aficionados que montan a media mañana. Tal vez algún día nos liemos la manta a la cabeza y transcribamos lo que contó el realizador, pero mientras tanto diremos que pertenece a una estirpe de cineastas de potente fondo intelectual, cultos, grandes conocedores del cine y su historia, y con una consciencia de lo que estaban haciendo que va más allá de la aparente profundidad que pudieran tener sus películas. Da gusto escucharlo, y también pena pensar que no abundan ahora personajes de este calado. En cualquier caso, hace que nos importe menos haber perdido completamente la pista a Del Toro y la otra gran estrella de este año, Susan Sarandon.

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Crónica Sitges 2017 (III): Material inestable

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Hace un par de años me hablaron maravillas de una cinta que desconocía, Sorcerer de William Friedkin (1977). La habían programado en el festival a modo de retrospectiva, y no tuve ocasión de verla. Afortunadamente, este año, el mismísimo Friedkin (que es mucho más conocido por su trabajo en El exorcista -1973-) visitaba Sitges para recoger el Gran Premio Honorífico. Así que a la organización le faltó tiempo para volver a proyectar la película. Y no sólo eso, sino que el mismo director se pasó por el cine Prado para presentarla y hablar posteriormente de ella. Sigue leyendo

Crónica Sitges 2017 (II): No hay destino

Nos encanta el olor a sordidez por la mañana. Así que no dudamos en acercarnos al Auditori para ver lo nuevo de Yorgos Lanthimos, una de nuestras películas más esperadas de esta edición. Para los que no conozcan al cineasta griego, les situaremos diciendo que la sordidez que maneja Lanthimos no es sucia sino aséptica, no es directa y evidente sino cocinada a fuego lento, por lo bajini. Y causa una gran incomodidad porque toca cuerdas casi invisibles de nuestro cerebro. Eso es lo que nos encontramos en The killing of a sacred deer, de nuevo protagonizada por Collin Farrell (tras la anterior Langosta -2015-), y subiendo al carro a la mismísima Nicole Kidman. Sigue leyendo

Crónica Sitges 2017 (I): Monstruos visibles e invisibles

Llegamos a Sitges en la mañana del primer día de festival, y justo a tiempo para comenzarlo, como mandan los cánones, con su película inaugural. Huelga a estas alturas decir que la de Sitges es nuestra cita cinematográfica favorita del año, y en esta ocasión el certamen cumple 50 años, algo que a nivel práctico no esperamos notar demasiado, pero que sentimentalmente nos predispone -más si cabe- a tener una gran experiencia. Con esa filosofía en mente, nos dirigimos al epicentro del tinglado, el Auditori del Melià, para ver qué trae bajo el brazo Guillermo del Toro, director anunciado como padrino de esta edición.

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Americana 2017 (III): Dos docus y un funeral

Se ha convertido casi en un ritual el aprovechar los festivales de cine independiente para ver algunos documentales. Básicamente porque el documental (grandes producciones de naturaleza y colecciones de entrevistas a parte) es independiente por definición. Porque se ve obligado a ello, porque es prácticamente invisible a la exhibición comercial. Pero a la vez, puede ofrecer toda una serie de experiencias y posibilidades de expresión artística que el grueso del público desconoce.

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