La aparición de una película como La fiesta de las salchichas hace venir a la mente, por su escasez, otros esfuerzos norteamericanos por realizar animación para adultos. Llegan con cuentagotas a nuestras carteleras y son producciones que suelen salir de mentes más o menos outsiders dentro del sistema de Hollywood: las de Trey Parker y Matt Stone (South Park: Más grande, más largo y sin cortes –1999-, Team America: La policía del mundo –2004-), Richard Linklater (Waking life –2001-, A scanner darkly -2006-) o Charlie Kaufman y Duke Johnson (Anomalisa, 2015).


