Se presenta un día duro, con una decepción tras otra y una pequeña salvación de última hora, casi por la escuadra. Pero no adelantemos acontecimientos porque, de momento, el habitual madrugón de cada día nos vuelve a compensar. Comenzamos con Burning, lo nuevo del coreano Lee Chan-dong (Poesía, 2010), y salimos más que satisfechos. Basada en un relato corto de Haruki Murakami, la historia empieza con aires de película romántica para complicarse poco a poco. No porque ocurran muchas cosas, sino porque en el ambiente empieza a flotar cierto aire enrarecido que parece no acabar de concretarse del todo. Estupendamente planificada y fotografiada, Burning no tiene ningún giro que no hayamos visto ya, pero consigue que el camino valga la pena. Es capaz de reproducir en el espectador ese sentimiento de atracción que Jongsu, el protagonista, siente por su antigua vecina, la alocada Haemi, y transmite conforme avanza la trama la desazón, frustración e inquietud que va experimentando de manera progresiva. Todo gracias a unos personajes muy bien dibujados con tan sólo unas pocas líneas de diálogo y muchos gestos, y al peso específico que Chan-dong es capaz de otorgar a los espacios. Una forma muy sugerente de comenzar la jornada.
