Como era de prever, Aki Kaurismäki continúa en su nueva película interpretando el mundo como si de una fábula se tratase. Un mundo que en su dimensión particular está plagado de personajes hieráticos, de actitud estoica y comportamientos puros -cercanos al blanco y negro-, que al interactuar entre ellos hacen surgir algo más rico y complejo, como en los buenos cuentos de apariencia infantil.
