Atlántida Film Fest 2015: Cortometrajes

Dado que la de cortos es una sección que en los festivales suele pasar bastante desapercibida, y aprovechando que nuestra disponibilidad de tiempo era limitada, decidimos darle un repaso a todas esas obras que alguien ha sido capaz de contar en no más de veinte minutos, y nos hemos llevado más de una alegría. Comentamos a continuación la selección al completo:

Comenzamos con Village Modèle de Hayoun Kwon, que supone una prolongación de la visión sobre Corea del Norte que nos ofrecía Aim High in Creation! (tal es la relación, que los programadores lo han incluído en la Sección (Anti)Propaganda además de en esta Oficial Cortos). Se trata de un experimento interesante, basado íntegramente en el vaciado de la imagen (toda la película transcurre sobre una hueca maqueta arquitectónica), que es realzada por el trabajo de sonido. Está cuidado, aunque resulta algo estirado, pero supone un buen complemento al largo mencionado.

Al modo coreano.

Continúa el contenido crítico en All that is solid de Louis Henderson, que tiene la particularidad de desarrollarse enteramente en una pantalla de ordenador. Como si a Nacho Vigalondo (Open Windows, 2014) le hubiera dado por hacer documental de actualidad. Es atrevido, es innovador, es denso. Consigue a medias su objetivo, y las relaciones que intenta establecer en cuanto a la neo-esclavitud del capitalismo actual no quedan todo lo sólidamente ligadas que anuncia su título. Es una pieza a analizar, sin duda.

La que se queda totalmente en tierra de nadie queriendo ser reivindicativa es Démontable, de Douwe Dijkstr, que parece más un test de efectos especiales que una película con cuerpo. A su tesis sobre la insensibilización ante los conflictos que están ocurriendo en el mundo mientras escribimos estas mismas líneas (por poner una situación cotidiana), el autor añade un factor meta-cinematográfico, como para que parezca todo más sofisticado. Pero realmente el conjunto no aporta nada.

En las antípodas de esas formas, y con resultados mucho más satisfactorios (como mínimo nos transmite algo), está Smile and the world will smile back de Ehab Tarabieh, que, a pesar de su poca argumentación cinematográfica (es el simple seguimiento del registro de una vivienda palestina por parte del ejercito israelí), tiene valor por su propio contenido. Es una grabación que se expresa por sí misma, y vuelve a enfrentarnos a la realidad del conflicto interno al que estamos abocados como sociedad moderna.

Militares de visita sorpresa.

De conflictos pasados vive Enfrentar animales salvajes de Jerónimo Quevedo, que referencia al pinochetismo con una historia entretenida y un planteamiento atrevido pero también algo simplón, basado en un único plano de calidad precaria. Aún así tiene su interés como curiosidad, algo que no se aplica a su contrapartida colombiana, Nelsa de Felipe Guerrero, situada en un tiempo indeterminado. El corto acaba casi tan muerto como las víctimas del conflicto armado que retrata. La planificación es bonita, la atmósfera funciona a ratos, pero el mensaje no se transmite.

Conforme nos alejamos de esta visión descarnada de la realidad, lo que encontramos se va haciendo más estimulante por momentos. Sirva de ejemplo Hugh the Hunter, de Zachary Heinzerling. Una narración de cuento, acompañada de bellas imágenes de naturaleza, bonita puesta en escena, donde el ser humano pasa a ser, junto con todo su bagaje tecnológico y cultural, parte del gran banquete ecológico.

Camuflaje natural.

O el peculiar Cams, de Carl-Johan Westregard, planteado como una colección de fotografías animadas de 360º, que juega inteligentemente con la dilatación de tiempos, el fuera de campo y las expectativas, sorprendiendo justo en el momento en que el espectador iba a desconectar de la pantalla. Puede que sea estirar demasiado este comentario (quien quiera que salte al siguiente párrafo) el decir que es una de las monster movies más particulares e inquietantes de los últimos años.

La ardilla, uno de los pocos elementos vivos de la película.

Y para fuera de campo, el de Out de Joan Antunez. Un juego con el out del tenis, el out de lo que recibe nuestra atención, el out cinematográfico… en un montaje rítmico en algunas ocasiones al límite, pero en muchas otras atractivo y resultón.

El tenista: ahora lo vez, ahora ya no.

Por último, la palma se la lleva Daphne ou la belle plante de Sylvain Derosne y Sebastien Laudenbach. Se trata de una conmovedora historia vehiculada a través de la voz de la protagonista, sorprendente en la profundidad de la reflexión personal que hace el personaje y suave en el tratamiento visual. Un corto bello desde todos los puntos de vista y una mirada muy particular sobre el mundo del trabajo sexual. La mejor película que hemos visto en este Atlántida Film Fest.

Lo puramente natural se mezcla con el estudio.

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2 Respuestas a “Atlántida Film Fest 2015: Cortometrajes

  1. La película OUT no se hizo en la Pompeu Fabra sino en el Máster en Teoría y Práctica del Documental Creativo (Universitat Autònoma de Barcelona – UAB).

    • Gracias por la corrección, eliminada la información errónea. Desgraciadamente, en el caso de la UAB no he podido ver más propuestas salidas del máster (como mínimo conscientemente).

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