Encuentro con los responsables de “[•REC]³”: Diego Martín

Para terminar con esta tanda de conversaciones, hablamos con Diego Martín, co-protagonista de “[REC]3”, y seguramente el gran olvidado en las reseñas sobre la película, a pesar de su fantástico trabajo como Koldo, el novio de la función.

Diego Martín se hizo conocido a través de la serie “Aquí no hay quien viva” y desde entonces ha participado en múltiples series de TV y películas como “Un buen día lo tiene cualquiera” (Santiago Lorenzo, 2007), “Pájaros de papel” (Emilio Aragón, 2010) o “Amigos…” (Borja Manso y Marcos Carbotá, 2011). Ya había coincidido con su pareja cinematográfica, Leticia Dolera, en el corto de ésta “A o B” (2010).

Diego aparece en medio de la conversación con Paco Plaza, con el que comparte protagonismo a partir de ese momento, aunque aquí hayamos presentado sus intervenciones por separado. El director lo recibe alegre: “¡Mira! ¡Diego, ven aquí!”. “¡Paco!” dice él. “¡Koldo! ¡Está Koldo aquí!” insiste Plaza; dirigiéndose a los presentes: “Diego Martín, mítico”. Se respira el buen rollo.

En referencia a la genérica pregunta sobre su experiencia en la película, teniendo por otro lado en cuenta su condición de género, a la que el actor no está acostumbrado, ésta fue “muy buena. Yo sobretodo creo que, al margen de género o no género, es que Paco es muy bueno. A lo mejor estabais ahora preguntando por qué la elección errónea de Diego Martín…”.Bueno, no” contesta Paco Plaza con una sonrisa. Martín prosigue: “Paco el día que quiera hacer una película que no tenga nada de género ni nada de terror, le va a salir igual de redonda. He tenido una sensación que por un lado es un poco decepcionante, porque dices ‘Qué bien, vas a hacer terror, no he hecho nunca terror’ y no sólo no ha sido nada diferente sino que he tenido la sensación de que ha sido una película más de actores y de personajes que películas que supuestamente a priori son así. Una película en la que crees que vas a estar un poco supeditado a la técnica, a los maquillajes, a que siempre el zombi o la estética van a tener mucha importancia y que tú vas a quedar un poco en segundo plano, tengo la impresión de que muchas veces estábamos Paco, Leti y yo haciendo como una especie de cinema verité [haciendo un guiño al propio film], peli de actores, pequeñita, donde había muchos matices y muchas cosas muy sutiles. No tengo esa sensación de ‘Bueno, yo he sido un elemento más de un superengranaje…’ No, es que te hace sentir que tú eres parte de la construcción de la película y que la película es muy flexible y está muy viva. De hecho hay muchísimas cosas que están improvisadas, que se han cambiado… No hay un tótem sagrado que haya que mantener. Tengo la sensación de que hemos sido muy libres. Y eso encima haciendo una tercera parte de algo que además parece que lleva el peso de respetar a toda la gente que ha adorado las dos anteriores es un gustazo”.

También aporta su opinión sobre el cambio formal que experimenta la saga en esta película: “Es verdad que hay una cosa de esa libertad [de escoger el formato] que cuando haces un episodio de una saga -y luego podemos analizar ‘semióticamente’ todos los elementos [ya que Plaza bromeaba sobre Cahiers du Cinéma]-, puedes cuestionar si en ese momento el cambiar de formato va a funcionar.” Asimila la cuestión a algunos prejuicios o vicios actorales, “que además siempre somos tan idiotas que intentamos que todo ‘parezca’ y que nos venga de manera más orgánica en vez de ponernos en el sitio y hacerlo”. Así pues, para él en este caso el cambio “no es porque sí, es que luego tú ves la película y no tienes la sensación de ‘Bueno, pues nos hemos reunido y hemos decidido que vamos a cambiar ya un poquito el sistema de hacer [REC]’. Es que viendo la película te da la sensación de que todo está ahí porque tiene que estar, porque es así, porque encaja, porque es orgánico y porque es el espíritu que tiene la película. […] No son conejos que se saca Paco de la chistera. La propia historia te va obligando en el buen sentido, ‘voluntariamente’, a que las cosas sean como son”.

Respecto a las dificultades que pudo encontrarse para encarar su papel, “Quizás en general […] tanto allí como luego lo que como espectador me preocupa, la complicación es el nivel de intensidad constante. En una película convencional tienes muchos valles. Tienes más bien días marcados un poco con una cruz, que son más intensos, según la película, a nivel físico o a nivel emocional, pero hay muchos días valle, donde tú puedes ir más o menos relajado, donde al cabo del día iras calentando y luego ya hay tiempo para subir. Esta película era siempre a tope. No solo en la parte zombi, físico, huimos, estás destruido, sudor… También en la celebración, también en el banquete. De alegría, de fiesta, de baile… Y ha sido una película con muchas horas y mucha noche y dura físicamente pero sobretodo mentalmente, porque llegas a rodar, son las 9 de la mañana, hace un día estupendo y empiezas a tope, y todo el día es así; y te vas a comer y son las 4 de la tarde y estás a tope, y hay que gritar y hay que correr y hay que tener una intensidad que no te puedes permitir bajar. Y eso es un poco lo que te preocupa, decir ‘Tengo que subir ahí y estar ahí’, porque no te puedes relajar”.

Destaca esta película sobre las anteriores “sin duda ésta es la mejor” (Paco también añade un “para mí sí”). “Puede tener que ver el hecho de que yo esté en ella. Puede”. Concreta: “Yo que no soy un gran entendido en género, me produce mucha satisfacción esta peli como espectador, porque me parece que, manteniendo y respetando a la gente que seguro sois entendidísimos en este género, lo comparte con otros espectadores. Y creo que esta peli es para todo el mundo y que todo el mundo puede encontrar cosas, partes y momentos con los que subirse al tren. No tiene esta cosa, a veces cliché del género, como que es solo para frikis, para gente muy fiel y muy entendida, que el público normal dice ‘…’”. Plaza irrumpe riendo: “con todo el respeto lo dices ¿eh, lo de friki?, que más friki que yo…”.Por supuesto. Pero eso me parece que es muy sano, que está muy bien y que no pierde un espíritu que en el fondo tienen las otras películas más allá de la cámara en mano, el ‘found footage’, el edificio de la Rambla o el bombero”. Como han ido señalando el resto de participantes en la película, “la esencia que hay detrás de eso es sorprender, es que el espectador no sepa muy bien qué va a ver”.

Sobre el tema de la promoción focalizada en el exceso de información “a mí como espectador me cabrea profundamente. Es más, el otro día me puse a analizar un poco por encima películas que he visto últimamente de las que no sabía nada, que es como difícil abstraerse, y de las pelis que me han sorprendido y gustado muchísimo, como un 90% son pelis que he entrado sin ninguna referencia. Ninguna”. Lástima acabar con una nota de pesimismo. “Eso es fundamental en el cine, y me parece que hay una especie de voluntad de acabar con ello. Pero es contraproducente”. Menos mal que Plaza dice creer que la tendencia va a cambiar.

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