Archivo mensual: octubre 2023

Crónica Sitges 2023 (X): Persiguiendo el sueño

Llega la hora de irse despidiendo. En esta edición del Festival de Sitges hemos echado en falta aquel par de películas que siempre tratamos de encontrar y que prácticamente nos rejuvenecen, que parecen justificar por sí solas esta estancia de diez días, que incluso nos arreglan el año. Esta vez, si bien hemos visto un buen puñado de propuestas muy interesantes, ha seguido siendo un filme de hace dos años el que se ha mantenido imbatido en nuestra memoria. Añadimos de todos modos a nuestros apuntes, en base a lo que hemos intuido y oído (y además del último Lanthimos), Vincent debe morir de Stéphan Castang, Hundreds of beavers de Mike Cheslik, Romance asesino de Lee Won-suk y la flamante ganadora de esta edición, Cuando acecha la maldad de Demián Rugna.

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Crónica Sitges 2023 (IX): Cosas que recuerdan cosas

Ya le vamos viendo las orejas al lobo (siendo el lobo el final del festival) y este segundo viernes de certamen hemos hecho un par de reajustes en nuestra agenda para tratar de llevarnos la mejor impresión posible de estas últimas horas en la costa del Garraf. Nos falta el empuje para ir a ver de buena mañana la última de Hideo Nakata, Juego prohibido, por más que The Ring (1998) siga siendo, a día de hoy, una de nuestras películas de terror favoritas. Parece que la cinta ni molesta ni entusiasma a los que la han visto, más o menos como preveíamos, si bien hubiéramos preferido oír que era la vuelta del mejor Nakata. Quién sabe, tal vez la próxima…

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Crónica Sitges 2023 (VIII): Animación a través del tiempo

Nunca hubiéramos dicho que Disney fuera a encontrar su hueco en Sitges, pero en el fondo tiene todo el sentido del mundo, si consideramos que la obra de la factoría es eminentemente fantástica (y en su etapa clásica incluso contiene pinceladas de terror). Resulta pues todo un detalle que, aprovechando el centenario de la fundación de los Walt Disney Animation Studios, se proyecte una selección de sus cortos a modo de homenaje. Viene a presentarlo una delegada del estudio, dejando asomar un punto de celebración corporativa que, esta vez sí, choca un tanto con la idiosincrasia del festival y que, menos aún que al público habitual, trae sin cuidado a los niños que salpican las butacas del Prado. En cualquier caso, la sesión plantea un recorrido interesante, que empieza con antiguallas como una primigenia La cenicienta (Walt Disney, 1922) lanzada bajo el sello Laugh-O-Gram Studio, o una de las apariciones del precursor de Mickey Mouse, el conejo Oswald, en Un vagón en problemas (W. Disney, 1927), para culminar en la archiconocida El botero Willie (W. Disney y Ub Iwerks, 1928), protagonizada por la mascota de la casa, y cuyo uso del medio animado y establecimiento de una relación con el recién estrenado sonido sincronizado aún hoy resultan creativos.

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