Llegamos a Sitges en la mañana del primer día de festival, y justo a tiempo para comenzarlo, como mandan los cánones, con su película inaugural. Huelga a estas alturas decir que la de Sitges es nuestra cita cinematográfica favorita del año, y en esta ocasión el certamen cumple 50 años, algo que a nivel práctico no esperamos notar demasiado, pero que sentimentalmente nos predispone -más si cabe- a tener una gran experiencia. Con esa filosofía en mente, nos dirigimos al epicentro del tinglado, el Auditori del Melià, para ver qué trae bajo el brazo Guillermo del Toro, director anunciado como padrino de esta edición.
