Americana 2021 (III): La verdad está ahí fuera

Para completar nuestro recorrido por el festival, nos dedicamos a repasar algunas de esas historias de ver para creer y que, sorprendentemente -o no-, se inscriben de forma frecuente dentro del género documental. Año tras año el Americana nos ha dado alegrías en el terreno de la no ficción, así que una de nuestras claras elecciones a la hora de escoger las películas que veríamos fue Assassins de Ryan White. En su día oímos la noticia y algún que otro rumor sobre el asesinato de Kim Jong-nam, hermanastro de Kim Jong-un, pero un caso tan peculiar, acaecido en Malasia y relacionado con la política norcoreana, no iba a ser de los que ocuparan la primera línea de nuestras cabeceras durante demasiado tiempo. Assassins analiza el incidente con gran detalle, y se convierte en toda una guía de los acontecimientos y sus implicados, con acceso incluso a las perpetradoras del magnicidio, ofreciendo más de una sorpresa para el que no estuviera muy al tanto del caso, y desplegando sus diversas capas como una cebolla. Es una película estupenda, bien documentada, exhaustiva, que genera tensión, asombro, e incluso emociona. Sacia la curiosidad, pero va más allá del morbo y en última instancia adquiere verdadero valor humano, algo por lo que no habríamos apostado al inicio.

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Americana 2021 (II): Solas ante el peligro

Continuamos nuestro recorrido por el Americana repasando algunas historias de personajes en transición, donde predomina la sensación de acorralamiento, de búsqueda de la identidad, del propio lugar en el mundo… Un clásico del cine indie, vamos. La primera de ellas es Shiva Baby, una de las películas que más expectativas ha generado en esta edición del festival. Es el debut en largo de Emma Seligman, que adapta su corto de hace dos años, en el cual una joven universitaria acude a un funeral para encontarse allí, por sorpresa, con su amante. La salsa viene del hecho que todos pertenecen a la comunidad judía, y hay esa permanente percepción de control, de análisis de la vida ajena como aderezo al ofrecimiento de apoyo dentro del clan. Aunque tire de un buen puñado de clichés de la comedia de enredo, el entorno que retrata y la actriz principal, Dianna Agron, le dan frescura a Shiva Baby. La película, por otra parte, parece moverse un poco por tierra de nadie, mezclando los diálogos afilados y las coreografías vodevilescas con la sensación de opresión que vive su protagonista, y que llega a ser realmente agobiante en algunas escenas. No es bien bien ni una comedia dramática, ni un drama cómico. Y a pesar de todo, tal vez por ese intento de exploración, termina llevándose el Premio de la Crítica del certamen.

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Americana 2021 (I): Probando conexión

Es curioso, pero asistir de nuevo al festival Americana en Barcelona ha sido para nosotros el verdadero aniversario de la pandemia. Porque el año pasado el confinamiento nos cayó encima justo después de terminada la cita, y doce meses más tarde, ahí estábamos de nuevo en los cines Girona, como si la cosa no fuera con nosotros (sic). Así de ajustado el calendario, ha sido casi milagroso que el certamen haya podido celebrarse en estas dos ediciones de forma presencial (en competición por el favor divino con Sitges 2020) y, aunque como casi todo hijo de vecino, el Americana se haya convertido en un evento híbrido, con presencia también en Filmin, hemos intentado disfrutarlo al máximo en su sede física.

Entre las películas de este año, había muchas historias de individuos en sus propias burbujas, intentando contactar con el exterior o encerrados en ellas por desconocimiento o imposibilidad de otra opción. Algo que se remonta a antes del coronavirus, puesto que la mayoría de estas cintas se habrán rodado previo al caos generalizado, y que no refleja sino un tema recurrente en nuestra idiosincrasia como especie y especialmente destacado en la sociedad que estamos construyendo. Por ejemplo, en Funny Face, se juntan dos burbujas habitadas por unos huérfanos, él en apuros económicos y con ciertos desequilibrios mentales, ella una joven de bagaje musulmán en busca de su identidad. La cinta de Tim Sutton es un conjunto de cuadros atmosféricos, que se cohesiona por el ambiente sonoro y la danza de la cámara. No hay apenas historia, y no hay apenas personajes, pero consigue captar la atención con cierta cualidad hipnótica -y la atrayente actuación de Cosmo Jarvis, a quien ya vimos el año pasado en Nocturnal (Nathalie Biancheri, 2019). Refleja más bien un paisaje mental, con Nueva York como escenario distante y a la vez ligado a la intimidad de estos dos personajes, y a pesar de lo arbitrario o maniqueo de ciertos momentos, es una interesante pieza de cine.

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