Archivo de la categoría: Festivales

Crónica Sitges 2024 (I): De bosques, animales y humanos artificiales

Con el otoño todavía desperezándose, nos plantamos en Sitges un año más para asistir a la 57ª edición del Festival Internacional de Cine Fantástico de Catalunya; una edición que se nos antoja un tanto peculiar: no hay claros bombazos a la vista (si bien ya hace unas semanas que suenan insistentemente las campanas de La sustancia, de Coralie Fargeat), lo que por un lado puede desanimar un poco al personal, pero por el otro genera una forzada apertura de miras que permite disfrutar del certamen mucho más libres de expectativas; además, el mítico cine Retiro está cerrado por reforma integral y su lugar lo ocupa el exiguo Escorxador, que los últimos años estaba acogiendo la sección gratuita del festival, Brigadoon, lo cual se traduce en una notable reducción de butacas y que los acreditados tengamos prácticamente vetado el espacio, bloqueando la posibilidad de ver un buen puñado de películas interesantes que tan solo se han programado en esa sala.

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Americana 2024 (III): Las nuevas formas

Para completar nuestra andadura por el festival, vamos a centrarnos en un grupo de películas que deciden lanzarse de cabeza hacia los nuevos paradigmas cinematográficos: usan el digital, lo hacen evidente, mezclan formatos, deconstruyen narrativas… Cada una lo suyo, cada una en una medida distinta. Tan diversas son las aproximaciones como los resultados.

Y para comenzar, nos avanzamos al estreno de La bestia de Bertrand Bonello, una producción franco-canadiense en la que Gabrielle (Léa Seydoux) decide someterse a un tratamiento similar a la hipnosis regresiva con el objetivo de librarse de su lado más emocional y poder integrarse en un 2044 dominado por la inteligencia artificial. Una aproximación un tanto peregrina a su tema central, pero que da el juego necesario para reseguir la historia de la protagonista a través de ciento cincuenta años y tres vidas distintas. El tratamiento formal está sin duda cuidado y da el metraje para plantearse cuestiones de calado existencial sobre la humanidad, sus límites y naturaleza, sobre las líneas que estamos dispuestos o no a cruzar y sus implicaciones últimas… Pero también es cierto que el distanciamiento con el que Bonello enfoca su material dificulta que transpiren esas emociones que parecen ser parte central de la trama, y que cada uno de los segmentos se alarga más allá de lo deseable dejando que, ya sea dicha emoción, ya sea la reflexión que se puede extraer de ellos, se diluyan por el camino, porque en el fondo no hay tanto que contar. Son pues dos horas y media de película que no parecen completamente justificadas; y, aún así, hay que reconocerle a The Beast la ambición, el cuidado en sus imágenes y la sensación de desasosiego que, ésta sí, permanece una vez acabada la proyección.

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Americana 2024 (II): En la textura está el gusto

Si hay un lugar ideal para los románticos (muchas veces un lugar obligado, para qué negarlo), es el cine independiente. Allí es donde los que se mueven en los márgenes de la industria pueden explotar sus inquietudes hasta donde les llegue el talento y, sobretodo, el presupuesto. Y siempre hay un grupito de gente a la que le chifla remarcar la textura de sus imágenes. Que quiere recuperar esas sensaciones que sólo se despiertan ante un buen plano fotografiado en celuloide. O no, porque cada vez más, mal que nos pese y gracias a los avances tecnológicos, consiguen el efecto de aquella imagen analógica (o una que se acerca tanto que ejerce un efecto placebo) sin la necesidad de gastar fajos y fajos de billetes por el camino. Y nosotros, como buenas víctimas de la estética, siempre nos sentimos atraídos de forma natural hacia las películas que huelen a imagen cuidada…

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