Americana 2026 (I): Es complicado…

Sorpresivo como una seta, llegan las fechas del Americana – Festival de Cinema Independent Nord-Americà de Barcelona y, con tan solo un par de semanas de antelación, nos disponemos a solicitar nuestra acreditación y revisar su programación. Tal vez sea mejor así, sin darle vueltas de más y yendo directos al grano. Al fin y al cabo, la selección de películas continúa la estela habitual de contención, foco y buen aspecto general, por lo que resulta una tarea asequible -incluso agradable- desentrañar lo que nos resulta más atractivo. Además, para redondearlo, en esta edición tenemos la comodidad añadida de recibir una invitación para la inauguración del festival, que se celebra en la sala 5 del mítico cine Aribau (la más grande en aforo de toda España y cuya mera existencia en estos momentos huele a milagro).

Imbuidos de este entorno sesentero, los organizadores presentan el certamen y dan paso a la proyección de Late fame de Kent Jones, película enmarcada en la sección Next, pero que seguramente ha sido escogida para la ocasión porque cuenta con Willem Dafoe en el papel protagonista, además de Greta Lee -a quien el público ya conoce por Vidas pasadas (Celine Song, 2023)- como invitada secundaria. Dafoe interpreta a Ed Saxberger, un empleado de correos que editó un libro de poesía en los años setenta y es redescubierto por un grupo de jóvenes admiradores con ganas de resucitar la bohemia neoyorquina. El viaje interno de Saxberger ante esta inesperada adulación es lo más interesante de la película y la columna vertebral de la misma: qué hombre cree que es, cual querría ser y cual es en verdad; pero también qué significa ser artista y cómo el tiempo no pasa en balde. Porque no es lo mismo el underground de la Guerra del Vietnam que el de la generación Z. El grupo de chavales aspirantes a disruptores del panorama artístico dan los toques de comedia a la cinta, pero también en última instancia la dosis de realidad. Y por enmedio se pasea Gloria, el personaje de Greta Lee, una joven actriz con aires de (efectivamente) Gloria Swanson que forma parte de este grupo eminentemente masculino y que actúa como disruptor -¿especie de trasunto de Yoko Ono?- pero que a la vez no acaba de entenderse del todo en el contexto de la historia. Así las cosas, el viaje resulta interesante pero también aparece un tanto incompleto, como si no acabara de encontrar la forma de explotar todo el potencial de sus personajes. Siempre queda, en cualquier caso, el gusto de ver a Dafoe, que parece estar pasándoselo en grande en este momento de su carrera, en que le llueven papeles de lo más variopintos, y nosotros que estamos aquí para seguirle los pasos.

Un par de días después, ya asentados en la sede habitual de los cines Girona, seguimos con las disyuntivas internas y externas en Twinless. La película, inscrita en la sección principal Tops, encarna la mejor cara del Americana: habiéndola escogido por eliminación y sin especiales expectativas, acaba por ser una de las mejores que vemos en el festival. En ella, Roman acude a un grupo de apoyo tras haber perdido a su hermano gemelo y allí encuentra a Dennis, en su misma situación, y con quien comienza a trabar una relación especial. Lo sorprendente es la eficacia con la que la cinta consigue aunar el drama e incluso el suspense con un permanente y acertado sentido del humor (negro, por supuesto). Mantiene al espectador constantemente interesado por descubrir nuevos aspectos de los protagonistas y de su relación, mientras se cruzan por el camino cuestiones sobre la dependencia, el duelo, el deseo, la mentira… Mezcla así multitud de elementos familiares con un agradecido toque de imprevisibilidad, todo ello aderezado con una dirección fresca y con algunos momentos verdaderamente inspirados. Un logro muy notable en definitiva para el debutante (¡también guionista y co-protagonista!) James Sweeney. No desentona que ganara el Premio del Público en Sundance, si bien aquí ese honor recaerá sobre Rebuilding de Max Walker-Silverman, en la sección Next.

Fast-forward. En la sesión del sábado noche, que si bien debería corresponderse con la más fuerte del festival, nos encuentra en una sala a medio aforo, nos avituallan amablemente con una cerveza, señal inequívoca de que hemos escogido la película festiva y festivalera de la velada. Se trata de la comedia sexual Splitsville, de Michael Angelo Covino, que llega bajo el sello de la Universal (estudio que siempre deja caer un par de títulos en el Americana) y en consecuencia acompañada del caché de las actrices Dakota Johnson y Adria Arjona. Las acompañan los menos conocidos Kylie Marvin y el propio Covino en los papeles de sus respectivos maridos, y ya se podrá imaginar el lector que la cosa va de encuentros y desencuentros amorosos y sexuales, con la mente puesta en los conceptos de fidelidad y relaciones abiertas propios del presente, pero totalmente alejada de las ataduras del realismo. Y es esto lo que hace que la película funcione, la poca preocupación por resultar ‘seria’ y su entrega a una verosimilitud exclusivamente interna, que permite abordar las escenas cómicas desde la exageración sin preocuparse demasiado por las consecuencias dramáticas. Ello da lugar a un buen puñado de secuencias verdaderamente graciosas, sin ánimo de gran sofisticación pero sustentadas por una planificación cuidada y unas actuaciones competentes. La película se desinfla algo en su segunda mitad, pero ello no impide que se pase un buen rato con ella mientras, como pasatiempo, seguimos constatando cómo Johnson es otra de esas víctimas de unos blockbusters tan infames (en su caso las risibles 50 sombras de Grey; en su día los crepusculitos) que son capaces de hundir en la miseria a un actor por competente que sea. Afortunadamente, después llega el cine independiente para rescatarlos.

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