L’Alternativa 2025 (III): Asignaturas pendientes

Más allá de la sección oficial, L’Alternativa siempre nos permite rescatar material interesante, ya sea de los últimos años o de hace décadas. Así es como vamos ampliando también nuestro catálogo de figuras reconocibles y accedemos a nuevos recovecos de la Historia del cine. Este año, por ejemplo, nos ha sorprendido el nombre de René Vautier. Cineasta político independiente, este realizador francés desarrolló su carrera entre los 50 y los 70, principalmente en el terreno del cortometraje, y el festival le dedica una sesión con cuatro de sus películas cortas, que sirven para hacerse una idea de sus preocupaciones y sus formas de abordarlas desde el punto de vista fílmico. Sin duda vale la pena recuperarlo, ya que en apenas unos minutos sabe aunar la vocación activista con un cine estimulante y que no alecciona, sino que desgrana y evidencia.

Dos de los cortos, Les trois cousins y Les ajoncs (1970), retratan las historias de inmigrantes argelinos en Francia desde una ficción cercana a lo cuentístico. Son obras que remiten intensamente al cine de Chaplin, con su sentido del humor pero también con un dramatismo que puede llegar a lo trágico. Vautier agudiza ese contraste rodando no en blanco y negro, sino en vibrantes colores, que si acaso hacen que la parte turbia de sus fábulas golpee con más fuerza. Los otros dos segmentos, Techniquement si simple (1971) y Le remords (1975) son aún mejores, poniendo en el foco a los propios franceses, que se presentan aquí como víctimas del presente post-colonial que ellos mismos han creado. En el primer caso, con un sencillo pero efectivísimo tratamiento basado en la entrevista, que podría pasar perfectamente por documental si no nos hubieran dicho que el personaje retratado es un actor. En el segundo, con el propio director interpretando a un hombre cuya actitud ante la violencia policial pone en evidencia la hipocresía de una supuesta solidaridad y empatía hacia el desfavorecido por parte de sus contemporáneos. Ambos son estupendas muestras de un cine tan válido ahora como cuando se gestó, tanto en la forma como en el fondo.

El otro autor que descubrimos en las secciones paralelas de este año es Theo Anthony, del cual se proyectan sus dos largos hasta la fecha, All light, everywhere (2021), que ya pasó en su día por L’Alternativa, y Rat film (2016), su ópera prima, que es la que nos acercamos a ver. Se trata de uno de esos documentales que se fundamenta en la experiencia subjetiva y que en este caso parte de una imagen tan peregrina y cotidiana como la de una rata que intenta salir del cubo de la basura al que se ha encaramado en busca de cena. Rat film forma parte pues de lo que se nos antoja una -muy estimulante- tendencia en el género, y transita entre la curiosidad por esos odiados roedores y las implicaciones de su presencia en el contexto socioeconómico de la urbe. Nos recuerda por momentos a Apple Cider Vinegar de la edición del año pasado, sin llegar a ser tan fragmentaria y viajera, sino con un acercamiento a la anécdota y a los peculiares personajes que pueblan la ciudad contemporánea que bien podría maridar con la cumbre del documental popular que es How to with John Wilson (J. Wilson, 2020, TV). La de Theo Anthony es, aún así, más acotada pese a sus extravagancias, sin separarse en exceso de su foco a lo largo de todo el metraje, que encuentra un encomiable equilibrio entre la experimentación y el entretenimiento.

En otro orden de cosas, este año hemos dejado bastante de lado las sesiones de cortometrajes, que en anteriores ediciones habían ocupado gran parte de nuestro tiempo. Las organizadoras han tenido a bien agrupar las películas a competición en títulos que remiten a las materias escolares, con esa afición que compartimos a titular nuestras aportaciones desde la asociación intuitiva. Así es como este año tendríamos sin duda que repetir curso, ya que tan solo probamos y aprobamos la asignatura de Lengua (Cortos Internacionales III para los rigurosos). Como siempre, el temario es variado y por lo general interesante: hay exploración de espacios oníricos en Fever dream de Timoteus Anggawan Kusno, curiosidad etnográfica en Memory is an animal, it barks with many mouths de Eva Giolo, autodescubrimiento queer en Las Catas de Adrian Garcia Gomez, y realidades deconstruidas en Suspicions about hidden realities of air de Sam Drake y Capitol Limited de Lily Ekimian Ragheb y Ahmed T. Ragheb. Ahora bien, si nos tuviéramos que quedar con un par, serían precisamente los que han venido a presentar sus autores: por un lado, el precioso collage floral de Diario de verano de Cristal Buemi y Francisca Duran, que hace alarde de la sencillez bien entendida y de un exquisito gusto por el juego con las formas y los sonidos naturales, y por el otro Koki, ciao de Quenton Miller, una sorprendente muestra de documental en la que se rememora la dictadura de Tito en Yugoslavia a través de las ‘declaraciones’ de su cacatúa, y que tiene espacio en tan sólo diez minutos para transitar lo curioso, lo humorístico, lo nostálgico, e incluso se permite algún que otro giro narrativo.

Con esto concluye nuestro pequeño panorama de la 32ª edición de L’Alternativa, tan estimulante como siempre y que, si todo va bien, podrá extenderse un poco más este enero a su paso por Filmin (si bien a día de hoy sigue siendo un misterio la parte del catálogo que estará disponible en la plataforma). En cualquier caso, estos diez días de noviembre dieron para mucho. Nos vemos en la próxima.

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