Archivo mensual: octubre 2025

Crónica Sitges 2025 (V): De la humildad a la ostentación

Siempre hay ciertas películas que uno no sabe si le han gustado o no, o en qué grado. Es esa escala de grises que a veces no se disipa (si es que lo hace) hasta un segundo visionado. Nosotros esperábamos que bastara con unos días para aclarar la mente al respecto, pero a día de hoy todavía no tenemos claro qué pasa con Dawning de Patrik Syversen. Apadrinada por SpectreVision, la productora de Elijah Wood, esta cinta noruega comienza como un Bergman moderno, con tres hermanas reunidas en una casa de campo con la intención de dar apoyo a una de ellas, que ha intentado suicidarse. Como es de esperar, las tensiones están a flor de piel, y todo ello va fluyendo con interés, en el marco de un drama rodado en elegante blanco y negro de formato cuadrado. Pero, como también era de esperar estando en el festival que estamos, la película toma un quiebro (preferimos no desvelarlo), y es aquí cuando comienzan nuestras dudas; porque no tenemos claro si tiene demasiado sentido ese giro al género, si realmente era necesaria tanta construcción previa, si todo esto lleva a algún lado… Dawning consigue ser chocante en su estructura, sí, y también está bien dirigida, pero todavía no hemos discernido su foco, su propia razón de ser. Y eso no nos da muy buena espina…

Sigue leyendo

Crónica Sitges 2025 (IV): Elegidos para la gloria

El inicio de la segunda semana del certamen vino marcado por las dos mejores películas que hemos podido ver en Sitges este año. Dos cintas tan grandes que solo un poco de perspectiva temporal permitirá establecer si se trata de auténticas obras maestras. Su disfrute, como no podía ser de otra forma, vino también emparedado entre un par de pinchadas de las gordas. A los efectos de que el lector huya de ellas, las reseñamos brevemente.

La primera es Trapped de Sagara, un suspense dramático con aires de western, que vuelve a caer en los mismos problemas que estamos viendo de unos años a esta parte en las producciones chinas: desarrollo de personajes pobre, construcción acumulativa pero sin evolución dramática real, diseño de producción lujoso pero falto de alma… Blockbusters de cartón piedra, en definitiva, tediosos y que hacen que pensemos en alejarnos durante un tiempo de la cinematografía de este país (como ya decidimos en el campo de la animación tras ver The Storm el año pasado), a no ser que nos traigan una de acción hongkonesa de toda la vida. La segunda es Fucktoys de Annapurna Sriram, muestra de un tipo de indie americano que también tiene más peligro que Mac Gyver en una ferretería. Es el que apuesta por un realismo mágico de esencias pop, que aúna sordidez con colorines, tono de cuento y personajes peculiares. Y, si bien durante un buen rato parece que tal vez Fucktoys se pueda disfrutar como un simple entretenimiento que extrae comedia de una fuente diferente de la que usa el cine más comercial, su final con giro dramático pero en última instancia intrascendente, hacen que no pueda obviarse el vacío absoluto que se esconde tras la cinta, entregada al puro onanismo estético. Pocas veces salimos cabreados del cine, pero estas dos películas nos lo han puesto realmente difícil… Afortunadamente, ahora viene lo bueno.

Sigue leyendo

Crónica Sitges 2025 (III): Atrapados en un glitch infinito

Pasar unos días en Sitges rodeados de gente con la misma pasión por el cine que nosotros hace difícil resistirse a comentar día tras día la jugada y a tomar unas cervezas que, a poco que uno se descuide, se alargan más de lo previsto, haciendo que después resulte demasiado tedioso levantarse para ver proyecciones más o menos destacadas, pero que seguramente tendrán una segunda o una tercera oportunidad. Ya lo avisábamos en nuestro anterior artículo: entre tantas películas, los grandes sacrificios están reservados a un grupo selecto. Así es como estos días vamos a dejar pasar cosas con estreno programado, como La vida de Chuck (por más que tenemos especial afición por su director, Mike Flanagan), Sisu: Camino a la venganza (previsiblemente dos tazas de lo que hizo triunfar a la primera) o Black Phone 2 (seguramente no es el proyecto más excitante en el que podía embarcarse el solvente Scott Derrickson).

Sigue leyendo