Tras la cancelación, en vistas del batacazo comercial de su primera parte, del estreno en cines de Horizon: An American Saga – Capítulo 2, nos hemos quedado huérfanos de esta nueva intentona por traer de vuelta el western a la gran pantalla y al candelero cinematográfico. Como corriente genérica, las películas del Oeste llevan décadas muertas, eso no es un secreto para nadie. Pero aún así, pudimos vivir en su momento archiconocidos taquillazos como el de Bailando con lobos, del propio Kevin Costner (1990), o el Sin perdón de Clint Eastwood (1992), dos películas que consiguieron, por sí solas, generar un goteo de cintas que, sin ser abundantes, conseguían funcionar razonablemente bien en la taquilla. El tiempo pasó y el ritmo fue decayendo, o en todo caso generando menos ruido entre las audiencias (prueba de ello es una vez más el otro gran western de Costner, Open Range -2003-).
Y así hasta llegar a una época actual en la que, a primera vista, el género se encuentra totalmente fuera de combate. El sonoro fracaso (a falta de ver si el impacto en las plataformas de streaming resulta suficiente para enmendarlo) del último proyecto épico de Costner no parece sino añadir un clavo más al ataúd del cine de vaqueros. Así pues, nos parece un buen momento para sacar el cincel y escarbar entre lo que el western ha dado de sí en los últimos años, para comprobar si está verdaderamente muerto o tan solo de parranda indefinida. Aquí va una muestra de cuatro cintas, que pretende intentar ayudar al lector a sacar sus propias conclusiones sobre tan delicada cuestión:
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