Se empezaba a oler: la gala iba a ser un tostón de mucho cuidado. Lo de Neil Patrick Harris no funcionó, y no hubo momentos para el recuerdo como el del megaselfie o el repartidor de pizzas del año pasado. Si acaso, un momento tierno: al ganar su Oscar Patricia Arquette, mientras saludaba a Richard Linklater, Ethan Hawke, y quien fuera que había en las butacas vecinas, por detrás bajaba el protagonista de la película, Ellar Coltrane. Para cuando llegó emocionado, Arquette, sin darse cuenta, ya se había girado para subir al escenario, y se quedó el pobre con dos palmos de narices. En su lugar, Hawke le ofreció instantáneamente un abrazo. Ahí había sentimiento.
Mientras tanto, nosotros seguíamos a lo nuestro:
