A todos nos pasa: de repente, nos damos cuenta de que le hemos perdido la pista a un viejo amigo, de que hace mucho más tiempo del que creíamos que no vemos a cierta persona o de que nosotros mismos hemos estado desconectados de una parte de nuestro mundo sin apenas darnos cuenta. Al que esto escribe, todo eso le ocurre también en relación a este mismo espacio. Por saturación, por falta de tiempo, por puro descuido… Son tantas las veces en que volvemos sobre el teclado tras un paréntesis más largo del deseado… Pero a veces, esa ausencia también sirve para tener alguna idea nueva sobre la que escribir. Y, en esta ocasión, ha provocado que hoy os propongamos algunas películas que giran alrededor de alguien que, sea en el sentido que sea, no está de cuerpo presente:
Perdida (David Fincher, 2014)
Una de las cintas de Fincher que más suele pasarse por alto, Perdida es sin embargo una sólida intriga alrededor de la desaparición de una mujer y la mediática búsqueda iniciada por su marido. Poco a poco, se va construyendo un juego de espejos que desgrana las circunstancias del misterioso acontecimiento y de las relaciones y vicisitudes de la pareja. Con una efectiva interpretación de Ben Affleck, la siempre bienvenida presencia de Rosamund Pike, una atmosférica fotografía de Jeff Cronenweth y la consolidación definitiva de Trent Reznor y Atticus Ross como compositores de cabecera de un cineasta que nunca decepciona, Perdida es una interesante variación sobre las historias de secuestros y desapariciones.
Con la muerte en los talones (Alfred Hitchcok, 1958)
Una de las películas más conocidas del cineasta británico -y para muchos, la mejor de ellas-, esta tercera colaboración de Hitchcock con Cary Grant es como una historia de Bond sin James Bond. Atrapado en la confusión de su persona con un agente del gobierno que, para más inri, ahora tiene las manos manchadas de sangre, el publicista Roger O. Thornhill se ve abocado a una rocambolesca huida en busca de respuestas sobre el misterioso agente Kaplan. Pero es que aún hay una vuelta de tuerca más alrededor de este ausente personaje… Llena de diálogos y actuaciones chispeantes, magnética e ingeniosa hasta decir basta, es una de las mejores piezas de entretenimiento jamás ensambladas.
Searching for Sugar Man (Malik Bendjelloul, 2012)
Toda una sensación en su momento, esta película que intentaba reencontrar al músico Sixto Rodríguez (fallecido hace poco), quien tuvo una fugaz carrera artística en la América de los sesenta para luego esfumarse sin dejar rastro, contaba una curiosa historia sobre el significado del arte y de la vida misma. A más de uno, desde la lejanía geográfica y el desconocimiento del artista, nos hizo dudar por momentos si toda la narración era un gran montaje; pero no, tan solo se trataba de un estupendo documental musical. Lo mejor, hizo que mucha gente se acercara con buenos ojos a la no ficción y le valió el Oscar a su director quien, a su vez, poéticamente, desapareció acto seguido del panorama cinematográfico.
Salvar al soldado Ryan (Steven Spielberg, 1998)
No hay película que describa de manera más literal la premisa de este artículo. Instaurada desde su mismo lanzamiento como el nuevo estándar del cine bélico en un año que también vio el estreno de La delgada línea roja (Terrence Malick), la improbable hazaña de un grupo de soldados cuya misión es traer con vida del frente al joven del título, del cual no se sabe nada desde que se lanzó en paracaídas tras las líneas enemigas, es la enésima muestra de maestría narrativa de Spielberg. Con una contundencia pocas veces vista, su desembarco de Normandía es ya Historia del cine y condicionó la estética de cualquier película que se las quisiera dar de adulta durante los siguientes quince años. Para quien todavía no sepa si el dichoso soldado continuó desaparecido o no… que deje de leer y busque el filme. Se encuentra fácil.



